Hoy tocaba excursión

Sí, excursión  a “los Madriles”. Debía asistir a una reunión de una hora con un cliente. Sí, solamente por una horita toda mi rutina familiar se ha visto alterada. Pero así es la vida! Y hay que tomárselo bien! No queda otra!

Como no me gusta arriesgar, para llegar puntual a la reunión a las 10h (no era en la capital, sino en un polígono de una población a 30 Km al oeste de Madrid) he cogido el primer puente aéreo a las 6:45h. Anoche me puse el despertador a las 5:30 y ya llamé para pedir el taxi para las 5:50h. Pero mi subconsciente, siempre tan prudente, ha decidido despertarme a las 5:20h para que no tuviese que correr tanto. He dejado preparada la ropa y las mochilas de los peques, para hacerle a mi santo marido el ritmo matutino algo más llevadero. Espero que lo hayan visto!

He llegado a tiempo al aeropuerto para el primer vuelo. Hacía mucho que no cogía ese vuelo. Cuando he llegado a la fila para el control todos eran hombres, todos ellos ejecutivos, uniformados, con sus trajes oscuros y sus corbatas, con sus maletines y/o trolleys Samsonite negros todos iguales (por cierto, como no se confunden al coger el equipaje?). Así que yo, mujer, y con mi look casual total (es que está el denim que arrasa esta temporada) y mi maletín azul eléctrico marcaba la nota discordante. Medio dormida aún he llegado al control, no sin unos pequeños trances: “señorita los botines”, “perdone señorita, también el cinturón”… (Me han llamado señorita, pareceré más joven de lo que soy?). Una vez pasado el control tenía su gracia verme allí rodeada de ejecutivos descalzos atándose los zapatos y colocándose el cinturón y la americana! En el avión (no lleno del todo, por cierto), lo mismo, mucho hombre y poca mujer; algunas de ellas en traje, por cierto.

He llegado pronto a Barajas, sobre las 8:00h, así que he tenido tiempo de irme a un tocador a darle a la “chapa y pintura”. Gracias a Dios, porque tenía unas ojeras y una cara de madrugón! Menos mal que no hay nada que un buen maquillaje no pueda arreglar!

Como la ofi de Madrid me quedaba de paso viniendo del aeropuerto he acudido allí a recoger a los compañeros con los que iba a ir a la reunión. Aún me ha dado tiempo a tomarme un cafelito y charlar con algunos colegas.

Luego la horita de coche por las M30s, M40s, etc. Después la horita de reunión, tras eso la otra horita de tráfico por las carreteras de Madrid de vuelta a la ofi. Como a mediodía la frecuencia de los ‘puentes’ es fatal, me he quedado mejor en la oficina de Madrid leyendo y contestando mails (la gestión de mi buzón ocupa buena parte de mi jornada). También he aprovechado para tratar temas que llevamos con compañeros de Madrid y además para hablar un ratito con unos y otros. Con lo que a mí me gusta darle a la sinhueso!

He estado con nuestra Bea, “compi forever”, que trabajó cinco años con nosotros y que hace ya un año se nos trasladó a “la capi”. Qué ilusión el reencuentro! Hasta lo hemos inmortalizado con un #instaselfie!

He comido con mi amigo Miguel Ángel, con el que en su momento hablaba cada día más que con mi propio marido! Bea no ha podido acompañarnos. Estaba de trabajo hasta arriba 😞. A ver si la próxima! Por cierto, he comido salmorejo, un wrap de pollo de unos 15 cm de diámetro y un cheescake tan denso que si me llega a caer en el pie me lesiona! 6 horas más tarde aún estoy haciendo la digestión!

Luego, de vuelta hacia el aeropuerto. El puente aéreo por la tarde ya no es lo mismo. A las 16:30 el vuelo de las 17 y el de las 17:30 ya estaban llenos, así que me han asignado el de las 18h. Igualmente, he intentado embarcar en el vuelo anterior (a veces quedan plazas y puedes colarte). No era la única a la que se le había ocurrido, evidentemente. Al llegar había unas cuantas personas intentándolo. Entre ellos tres colegas de una gran compañía proveedora nuestra (dos de ellos excompañeros). Una de ellos ha tenido suerte y lo ha conseguido, pero los otros dos y yo nos hemos ido a embarcar en el vuelo de las 18h. Menos mal, ya que luego nos hemos enterado que ha habido un lío con una maleta (una Samsonite negra, seguro!) y ese vuelo ha salido más tarde que el nuestro!

El chico (excolega de trabajo) me ha mirado el look y me ha dicho “que juvenil vas, no?” Claramente creo no soy target del puente aéreo. Aunque luego en el avión me he fijado y en este vuelo por la tarde había muchas menos corbatas y alguna que otra mujer más. Eso sí, yo era la única en jeans.

Bueno, sobre las 20h ya en casa. Justo a tiempo para las cenas, para el paseo de Petra, y la llamada a mi madre. De vuelta a la rutina! Ha sido como cuando de peques íbamos de excursión. Creo que me tocará alguna visita más a “los Madriles” en las próximas semanas. Que ilusión! Eso sí, si tengo que ir en avión, me compro un traje!

Anuncios

Mi “ratito”

Bueno, después de mi primer post y de la cantidad de comentarios que ha generado, casi todos en la línea de que mi vida parece de lo más calmada y poco estresante, con las rutinas mega organizadas, etc. me veo obligada a aclarar que todo aquello solamente es válido de lunes a jueves. ¡El fin de semana todo cambia!

Hoy voy a hablaros del inicio del fin de semana… El viernes por la tarde. El día de la semana que ejerzo de mami y que libero algo de tiempo para mí.

Hago de mamá porque voy yo a recoger a los dos peques; es “mi día de cole”. El mayor no tiene clase por la tarde así que aprovecha para ir a comer con mi madre y se queda un ratito con ella por la tarde. Él le hace compañía y ella le prepara a él alguno de sus platos favoritos para comer.

Pero volvamos a mi tarde. Como salgo a mediodía a veces quedo con alguna amiga para comer, o con varias, o con mi marido. Sino, suelo aprovechar para hacer cualquier recadito pendiente. De lunes a jueves solamente tengo una hora al mediodía lo que hace casi imposible planear una comida o hacer recados (una hora tampoco da tiempo para hacer deporte… pero este tema lo trataré más adelante en otro post). Así que todo queda relegado al viernes de 14:30 a 16:45.

Después de recogerles les llevo a la actividad extraescolar:  “Mugendo” (arte marcial basado en el Karate y combinado con técnicas de sistemas de combate más modernos, como Boxeo, Full Contact y Kick Boxing). Les va muy bien… Aprenden defensa personal, además hacen entrenamiento físico y mejoran el autocontrol. Pero a la que le va mejor el Mugendo es a mí. La clase dura 45 minutos y sumando el tiempo para cambiarse de ropa antes y después de clase, se convierte en una hora y “escaig” (como decimos aquí)…

Apenas una horita es el rato de la semana que me dedico a mí. ¿Que os parece poco? Pues quizás, no parece mucho, pero para mí es un oasis en medio de la semana ¿Y qué hago? Pues no mucho la verdad… Esa es la cuestión, no tener que hacer nada… Quizás aprovecho para hacerme la manicura, o para dar un paseo, o sentarme a leer en el parque, o para ir de tiendas o simplemente para sentarme en una cafetería a tomar un café relajadamente. A partir de ahora también podré aprovechar ese momento para escribir posts del blog.

Una vez se acaba ese ratito vuelve la mami… Después de recogerles solemos ir a merendar los tres. Y de ahí al partido del mayor, o a casa. Eso sí, con la perspectiva de todo el fin de semana por delante, ya sin el estrés de los deberes, los baños, los horarios, etc. Luego la cena. El viernes toca pizza. Si es pronto y estoy de humor pizza casera, pero sino pizza a domicilio. ¡Sin remordimientos!, ¡comen sanímo el resto de la semana!

¡Recordad! Aunque vayáis siempre corriendo, es importantísimo encontrar tiempo para una misma. ¡Aunque solamente sean unos minutos a la semana! Consejo, ¡saboread cada segundo para que os sepa a mucho!

PD: Eli, sé que tengo que hablar sobre ti, pero cómo puedes comprobar, no es fácil. ¡Mi vida es la antítesis de la tuya! Tú has tenido todo un fin de semana dedicado a ti: para descansar, relajarte, decorar tu casa… ¿Quizás podrías vender tiempo a mamis estresadas que apenas tienen tiempo para nada? Podrías ir a comprarles cortinas y cojines, o llevarles la ropa al tinte, o comprarles la equipación para los niños… y todo por un módico precio. ¡Ya estoy viendo el negocio!

¿Para cuánto da la vida?

Me estreno en el Blog con una de mis frases favoritas, que por cierto no es mía sino que se la tomé prestada a mi amiga Adriana: “la vida no me da para más“. Por cierto, no hay que confundirla con “la vida no me da”. La vida da para mucho, pero desde luego no para todo.

Aquí va uno de mis días laborables cualquiera.

7:00: Suena el despertador. A levantarse toca. Oigo otra alarma. Corro a doblar la ropa recién salida de la secadora y a programar otra con la ropa que recién sale de la lavadora (prometo escribir en el futuro sobre la maravillosa programación de los electrodomésticos). Luego, una ducha rapidita, que una algo más larga requeriría levantarse antes… Bufff!!! A desayunar, importantísimo. A partir de ahí, toca el turno de los niños: despertarlos, ayudarles con la ropa, preparar desayunos y llevarlos al cole.

8:45 – Cafetito rápido con mi marido cerca de la ofi antes de empezar la jornada laboral. Aprovechamos para charlar los dos apenas 1o minutos, pero sin la presión de los niños o la casa, y aunque quizás no parezca mucho, es uno de los momentos del día que más espero. Y así mi maridín se lleva el coche, porque apara cerca de la ofi a esa hora es casi misión imposible.

9-18:00 (apr0x.) – La jornada laboral. Seguro que en posts futuros hablaré de esto.

18:30 – Al salir, depende del día. Quizás alguna visita a un médico, una compra urgente de última hora, y andando para casa. Allí esperan marido y niños. Él habrá ido a buscarles al cole (sí, tengo uno de esos maridos maravillosos que escasean, de los que recogen a los niños en el colegio), y estará luchando en la guerra de los deberes (tema que también merecerá post y reflexión al respecto). Después toca hacer la cena, preparar la comida del día siguiente, programar la lavadora, la secadora e incluso quizás la lavaplatos.

20:30 – Cenan los niños. Ellos ponen y quitan la mesa, ayudan a vaciar el lavaplatos y a volver a cargarlo. Bendito día que establecí un calendario de “service“. Antes siempre había peleas a la hora de pedirles ayuda. Ahora, al que le toca, le toca.

21:00 – Después a bajar a Petra, nuestra perrita. Este turno me toca a mí. Los otros dos los hacen los dos niños mayores, pero de este no me libro (consejo, si os estáis planteando tener un perro, asumid que le bajaréis vosotros, seguro) . Eso sí, aprovecho el mini paseo canino nocturno para llamar a mi madre y hablar con ella unos minutos y simplemente saber cómo le ha ido el día. Hablar por teléfono mientras paseas es fácil y te permite hacer dos cosas a la vez.

21:30 – Finalmente cenamos nosotros y despúes un ratito de sofá, manta, IPAD y TV.

23:30 – Un ratito de cuidado personal, o de lectura, o de orden/limpieza (lo prometoooo, también habrá posts sobre esta cuestión).

24:0o – ¡¡¡Por fin!!! Le toca el turno a la cama… es vital cuidar del sueño y de la vida de pareja 😉 .

¡Vaya! Me estoy planteando de dónde voy a sacar tiempo para escribir este Blog!