Lasaña casera

Os debía la receta de la lasaña casera. Por petición popular. Había dicho que iba a intentar hacer una vídeo receta. Mi jefe y mi futuro representante, cuando sea una súper “maminfluencer”, insiste en que debo reconvertir Mi mamá lo intenta en un vídeo blog. Pero cuando he intentado grabarme me doy cuenta que la cámara no me ama. No doy nada bien… ¡Quizás sea por lo estúpida que me siento hablando sola mientras me “autograbo”!

Bien, la lasaña es un plato que triunfa mil en casa. Me pasó media tarde preparándola y luego se la comen entera en 15 minutos. Sé que debería tomármelo como un halago, pero me da cierta rabia. La verdad es que es una receta que necesita su tiempo, pero la verdad hoy en día con las placas de remojar se avanza mucho… Yo tanto el relleno como la bechamel lo hago en la máquina, en la MyCook, pero perfectamente se puede hacer de manera tradicional. Os dejaré ambos modos de preparación.

Si queréis triunfar con un plato, esta es una buena opción. Probad a hacerlo y me lo contáis.

INGREDIENTES:
Salsa boloñesa
20 Láminas pasta lasaña
50 g de Aceite de oliva
150 g de Cebolla
150 g de Zanahoria
220 g de Tomate
Sal
1 Hoja de laurel
350 g de Carne picada
Pimienta negra molida
Bechamel
30 g de Mantequilla
50 g de Harina
500 g de Leche
Sal
Nuez moscada
Pimienta blanca

PREPARACIÓN PREVIA:

Pon las láminas de pasta de lasaña en remojo y mientras tanto elabora la salsa boloñesa y la bechamel.

ELABORACIÓN CON MYCOOK:

Calienta el aceite 1 minuto, a 120º, velocidad S (sofrito). Añade la cebolla en la jarra y sofríe 6 minutos, a 120º, a la misma velocidad, S. Agrega la zanahoria, el tomate y una pizca de sal y programa 5 minutos, 120º, velocidad 3. Añade la hoja de laurel, la carne picada salpimentada y cocina 7 minutos, 120º, velocidad 2. Trocea 30 segundos, velocidad 4. Reserva.
Para hacer la bechamel derrite la mantequilla 1 minuto, 100º, velocidad 2. Añade la harina y mezcla 1 minuto, 100º, velocidad 5. Vierte la leche, la sal, la nuez moscada, la pimienta blanca y programa 3 minutos, 100º, velocidad 4.

ELABORACIÓN TRADICIONAL:

Sofríe la cebolla en una sartén grande o en una cazuela baja hasta que esté bien pochada (transparente). Agrega la zanahoria y sofríela hasta que esté blandita. Añade la hoja de laurel, la carne picada salpimentada y cocina hasta que esté bien rustida. Agrega el tomate, una pizca de sal y una pizca de azúcar y fríe unos 10 minutos a fuego medio-bajo. Reserva.

Para hacer la bechamel derrite la mantequilla en una cazuela. Añade la harina y mezcla bien hasta que se fría. En cuanto coja color, antes de que se queme vierte la leche, la sal, la nuez moscada, la pimienta blanca y cocina unos 5 minutos a fuego bajo-medio.

MONTAJE Y HORNEADO:

En una bandeja honda untada previamente con aceite o con mantequilla, haz capas con las láminas de pasta, la salsa boloñesa y la bechamel. Finalmente, cubre con bechamel y queso rallado e introduce la lasaña al horno a 180º, 15 minutos y ya estará lista para comerla y chuparse luego los dedos!

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Lasaña de carne
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De Sexo en Nueva York a Las Chicas de Oro

Ayer fui a cenar con mis amigas, las del cole, las de toda la vida, Júlia, Ana y Carlota. Somos el “core team”. Yo no tengo hermanas. Tengo el mejor hermano del mundo, pero nada de hermanas. Así que como no las tuve, me elegí a unas cuantas (ellas 3, más otra que tengo algo más lejos ¿eh, Sil?). Llevamos casi toda una vida juntas, compartiendo los mejores y los peores momentos.

Bueno, volvamos a la cena. Intentamos hacerlas una vez al mes, para ponernos al día las unas de otras, ya que siempre hay novedades y cambios a la vista (familiares, laborales, de salud, de chicos… ). Nos sinceramos, nos aconsejamos y nos damos soporte. Yo siempre llego tarde. Ya les digo que para mi estresada vida, quedamos demasiado pronto. Así que cuando llego me hacen un resumen rápido, rápido, y en un minuto estoy al día como si hubiese estado ahí desde el inicio. Y para acabar, siempre nos hacemos un selfie; siempre en el mismo restaurante, en el mismo rincón, con el mismo fondo… para no perder la tradición. Y lo colgamos en las Redes Sociales (aunque Carlota no tiene perfil de Facebook tiene más fotos colgadas que muchos que sí lo tienen; ¡es lo que tiene tener amigas conectadas!), sabiendo que vamos a tener muchos me gustas, y ahora también algún me encanta. Y además siempre algunos comentarios del estilo “chicas, estáis igual que siempre”, “por vosotras no pasan los años”, “guapas”… Vamos, ¡que nos dan un “chute” de autoestima hasta el siguiente mes!

Pero ayer Ana nos etiquetó en Facebook como “Las chicas de Oro”. Anteriormente nos habíamos etiquetado como  “Sex in the city”. ¿Cuántas generaciones nos hemos saltado? ¿Nos estaremos haciendo mayores? Tengo una “depre” todo el día… Tendré que comprarme algo para animarme… ¿Un lote de productos antiaging?

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Desayunando como reyes

Como dice el dicho popular, hay que desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo.

En nuestra familia lo de cenar como un mendigo no nos va nada. Lo de comer como un príncipe, más o menos, pero lo del desayuno, lo cumplimos a raja tabla los fines de semana y en vacaciones. No sé si Felipe y Letizia con las infantas se pegarán unos desayunos así. Nos encanta sentarnos a la mesa los cinco y desayunar creps recién hechas, o pancakes, como los americanos. Algunos días incluso huevos con jamón o bacon (yo nunca, no me entran, pero los chicos sí).

Así que ayer tocaron tortitas americanas, con mermelada, o con miel, o con crema de cacao. Y hoy por no repetir he hecho cookies de chocolate.

Por si alguien se anima, os dejo dos recetas facilísimas, una para los pancakes y la otra para las cookies. Son del libro “Experimenta cuina” de la Editorial laGalera, y son recetas para cocinar con y para los niños. ¡Ahí van!

PANCAKES

Ingredientes:

  • 1/2 vaso de leche
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • 135 g de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de azúcar

Preparación:

Bate la leche con el huevo. Derrite la mantequilla y añádela. Echa la harina, la levadura, el azúcar y la sal y ves mezclando poco a poco, hasta que te quede una masa fina. Déjala reposar unos 10 minutos. Luego en una sartén a fuego medio deshaz una pizca de mantequilla y echa un “cucharón” de pasta de 1 cm de altura aprox. Cuando veas que salen unas burbujitas ya puedes darle la vuelta. Cuando esté doradito lo puedes retirar. Y así con toda la masa.

COOKIES DE CHOCOLATE

Ingredientes:

  • 100 grs de azúcar blanco
  • 75 grs de azúcar moreno
  • 125 grs de mantequilla
  • 1 huevo
  • 1 pizca de sal
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla
  • 150 grs de harina
  • 1/2 cucharadita de levadura
  •  100 grs de chocolate negro a trocitos

Preparación:

Mezcla en un bol los dos tipos de azúcar. Funde la mantequilla y añádela mezclando muy bien. Añade el huevo y la esencia de vainilla, luego echa la harina, la levadura y la sal. Mézclalo bien y añade los trocitos de chocolate. Haz unas bolitas con ayuda de una cuchara y ponlas en una bandeja al horno forrada con papel de hornear. Deja separación entre cada galleta para que no se junten. Hornéalas 10 minutos a unos 180º, hasta que estén doraditas. Déjalas enfriar y estarán listas para comer.

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Primera receta de mi mamá

Hoy me estreno con las recetas. Aquí va una rápida, saludable y buenísima. El gazpacho de Mi Mamá.

La hice ayer, y en realidad intenté grabar un vídeo mientras lo cocinaba, para estrenarme también con los vídeos, pero la calidad de la cámara frontal es pésima y no tuve en cuenta algunos detalles, así que antes de empezar con las videorecetas ¡aún tengo que mejorar bastante!

Bueno, pues ayer pasé por la verdulería y encontré de oferta unos tomates “cor de bou” muy maduros, con una pinta estupenda y que olían como los de antaño, y compré casi 2 Kg con la idea de  convertirlos en un estupendo gazpacho.

El truco de la receta de gazpacho de mi madre es que en lugar de pan le pone manzana golden. Así queda riquísimo, y mucho más ligero. ¡Ideal para la operación biquini! Eso sí a mí nunca me queda igual que a ella. Claro que ella lleva 50 años haciéndolo y yo sólo 20 😂.

El truco de un buen gazpacho es utilizar unos tomates maduros y sabrosos. Como lo intentes esos tomates que venden en el súper que parecen de plástico, olvídate. Me ha contado gente que incluso utilizan tomate de bote. Dicen que queda bueno, y desde luego mucho más barato, pero la verdad yo no me arriesgaría. Ni siquiera me he atrevido a probarlo con los de conserva que hacía mi madre en verano con “los tomates de la Carmen de Oropesa” (son los agricultores del pueblo que cultivan los tomates más deliciosos que jamás he probado).

Bueno, a lo que íbamos, el gazpacho de ayer, con los “cor de bou” de oferta, quedó buenísimo! Aquí va la receta. Espero que la probéis y que os guste 😉!

Ingredientes:
– 1,2 Kg de tomates maduros
– 1 pepino no muy grande
– 1 cebolla tierna
– 1 pimiento verde medianito
– 1 manzana golden no muy grande (si es grande le pongo media)
– 70 ml aprox. de aceite de oliva virgen extra
– 30 ml aprox. de vinagre suave (yo uso de manzana, pero puede ser de vino, de jerez…)
– 1 cucharadita de sal
– 1/2 l de agua (o 6 cubitos grandes de hielo si quieres consumirlo inmediatamente)

Elaboración:
Lo primero, lavo toda la verdura y pelo el pepino (bien pelado, sin que quede nada de piel para que no amarge). La manzana y los tomates yo no los pelo, los pongo con piel y al final lo cuelo todo, pero podéis pelarlos y así os evitáis luego el paso del colador. Luego le quito el rabillo y las pepitas al pimiento. Introduzco todas las verduras y los frutos cortados a dados en una batidora de vaso o una robot de cocina. Podéis usar también un ” minipimer” de mano, pero tiene que tener buena potencia y necesitaréis una jarra grande para que os quepa todo bien sin salpicar. Después lo trituro bien durante uno o dos minutitos a máxima potencia. Después lo cuelo y una vez colado vuelvo a introducirlo en el vaso, añadiendo el agua o el hielo, el aceite, el vinagre y la sal. Trituro otra vez hasta que quede bien ligado. Et voilà, ¡listo para tomar!

Divide y vencerás

Hoy toca un tema interesante… La limpieza del hogar, esa terrible enemiga de casi tod@s. La verdad es que a mí, no es de las tareas del hogar que más odio. De hecho mi familia y mis amigos creen que me gusta. Recuerdo a mi padre, en paz descanse, gastándome bromas al respecto. Cuando me veía un ratito sin hacer nada me decía: “Blanca, ¿te encuentras bien?”, y yo: “sí claro, ¿por qué?”, a lo que el reía diciendo: “como hace rato que te veo sin la escoba… Me estaba preocupando… ¡jajajajaja!”.

A ver, que quede claro, gustarme, gustarme, no me gusta, pero lo que sí me encanta es el resultado final, ver la casa como luce una vez finalizada la limpieza. Y muy importante, nunca me da pereza ponerme. Odio infinitamente más tener que vaciar la lavaplatos. Sí, ya lo sé, pensareis “¿vaciar la lavaplatos?, ¡vaya tontería!”. Sí, lo sé, sólo consiste en guardar platos, vasos y cubiertos, que ya están limpitos y sequitos. Pero es un odio no racional, lo detesto profundamente y no sé el porqué. Por no hablaros también de mi aversión a fregar los biberones de los bebés. ¡Aún más irracional, si cabe! Cuando me quedo con mi sobrina-ahijada Carmen, siempre espero que me hayan dejado varios biberones para no tener que fregarlos entre toma y toma.

Bueno, volvamos a la limpieza. Un día una colega me preguntó si tenía ayuda en el hogar, que si trabajando todo el día, con los tres niños, el perro, etc. Y le respondí que sí, que tengo a “mi” Narci. Lleva toda una vida con nosotros. Hará más de 25 años que trabaja con nosotros. Hemos visto crecer a sus hijos, ha visto casarnos, nacer y crecer a nuestros hijos y ahora estamos viendo nacer y crecer a sus nietos. ¡Forma ya parte de nuestra familia! Bueno, pues eso, Narci es la chica que nos ayuda en casa y viene a limpiar una vez a la semana durante 4 horitas. Cuando se lo conté a esta colega de profesión me respondió que le parecía poca ayuda para tanto trabajo y me preguntó que cómo me organizaba. Y le conté lo de mis cuartitos de hora.

Que ¿qué son los cuartitos de hora? Os cuento… Un día, hace bastantes años, estaba literalmente “fent dissabte” (para los que no sois catalanes, esta expresión se traduciría como “haciendo sábado” y hace referencia a dedicar un buen rato a la limpieza intensiva de la casa). Así que estaba yo aquel sábado por la mañana limpiando, y yo misma me estaba amargando pensando: “Después de trabajar toda la semana, llega el fin de semana y a seguir trabajando”, “¡Vaya asco de vida!”, etc. Entonces recordé un artículo que había leído hacía tiempo y que recomendaba lo de los “ratitos”.

El tema consiste en dividir el tiempo que dedicarías a la limpieza y orden del hogar en la fracción de tiempo máxima que puedas dedicarle a esta tarea sin que se te haga pesada. En mi caso, un “cuartito de hora”. Así que mi casa, como es pequeña, en unas 2 horas está lista, de modo que solamente necesito encontrar 8 huequitos de cuarto de hora para que la casa esté limpia y reluciente. (El cuarto de hora aplica a mi casa. A mi compañera Eli, que vive en un minipiso, con fracciones de 5 ó 10 minutos le bastarían, mientras que Conchi, que vive en una casa grande, necesitaría “ratitos” de 20 ó 25 minutos… eso sí, ¡algo más difíciles de encontrar!).

En definitiva… ¿que tengo momento?, barro y friego la cocina; ¿que libero otros quince minutos?, hago un baño; ¿me sobra un ratito entre la cena de los niños y el paseo de Petra?, pues lo dedico a pasar el polvo o limpiar un baño. Eso sí, no los hago seguidos, ni todos el mismo día. Para no cansarme voy dedicando “cuartitos de hora”, ahora, más tarde, y eso durante dos o tres días. Y cuando he acabado la ronda, o viene Narci, o vuelvo a empezar.