Pequeños trucos de “Mami que lo intenta”

Hoy he decidido recopilar algunos trucos (y escribir alguno nuevo) de mami estresada “que lo intenta”, y que gracias a estos pequeños truquillos, a veces “lo consigue”.

  • El primero va dedicado a mi amiga y compañera Gemma. La verdad tengo que decir que el truco no se me ocurrió a mí, me lo contó mi “friester” (contracción entre friend+sister) Silvia, que lo había aprendido en sus expediciones como cooperante en Kenia. ¿Alguna vez en verano se te ha roto la sandalia o la hawaiana y tienes que caminar o conducir y no ves la manera? Seguro que llevas encima una o varias gomas de pelo, pues sujétala a la suela a tu pie pasando alrededor de toda la sandalia la (o las) gomas. No queda muy bonito, pero es útil para poder llegar a tu destino.
  • Consejo para ver la cocina siempre recogida: si algún día tienes que salir y no te da tiempo a fregar los platos, es lo peor que la cocina se vea sin recoger. Para evitarlo, apila ordenadamente todo lo que esté por fregar dentro del fregadero (si antes lo aclaras con agua mucho mejor) y pon encima, a modo de tapa, una bandeja grande, con la parte decorada hacia arriba (también existen para este uso tapas de fregadero de madera o de plástico). ¡Se verá la cocina recogida aunque esté todo por fregar 😜!

  • Otro tip, más que de limpieza, de mantenimiento. Sabéis que suelo dedicar un máximo de un cuarto de hora a una tarea del hogar. Alguien me preguntaba una vez que cómo puedo limpiar un baño en menos de un cuarto de hora. Y la respuesta es porque parto de un baño no muy sucio. El secreto es ir manteniendo. ¿Y cómo? Pues yo soy fan de las bayetas de microfibra. Siempre tengo una para cada ocasión: en cada baño para repasar el lavabo a diario, otra para el mármol de la cocina, otras dos para cristales (una para pasar húmeda sobre el cristal y otra seca para secar), otra bayeta para el polvo… Y como son de colores, las tengo bien identificadas. ¡Un color para cada cosa!
  • Al truco de las bayetas, le sumó el del agua clara… Con las bayetas de microfibra solamente uso agua cristalina. Más ecológico y mi teoría es que más limpio (no quedan rastros de producto). Y los productos de limpieza los reservamos para el día de “fer dissabte” (día dedicado a la limpieza más a fondo).
  • Truco para “cargar” el lavaplatos. Como algunos ya “me habréis leído”, odio vaciar el lavaplatos, y parece ser que no soy la única… Aquí va un truquillo para que esta labor sea lo menos pesada… Y es colocarlo todo para lavar de manera ordenada, de modo que cuando tengas que vaciarlo puedas coger todos los platos de un tipo de una vez, todos los vasos iguales de otra, las tazas, etc. Esto incluso con los cubiertos. Coloca en el cestillo cada tipo de cubierto en un compartimento, eso sí, ¡vigilando que no se acoplen! Y lo de la colocación de los cubiertos es aún más importante si en lugar de cestillo tienes bandeja.
  • Otro de lavaplatos: Si te das cuenta que te has quedado sin jabón de lavaplatos y te es imposible conseguir, ni se te ocurra usar jabón de lavavajillas tipo Mistol o Fairy (a no ser que quieras que tu cocina se convierta en la fiesta de la espuma!!!). En cambio sí puedes usar jabón de lavar la ropa, idealmente en polvo, pastillas o monodosis (líquido o gel tb funciona, pero sin pasarse). Consejo, vigila que el lavaplatos sí tenga abrillantador y sal suficiente.
  • Fregar ollas y cazuelas: Cuando una salsa se os agarre al fondo de la olla y esta se presente imposible de fregar… ¿Cómo hacer para que reluzca como nueva en unos minutos? Fácil, aclara la olla, añade unos 3 o 4 dedos de agua, echa un buen chorro de vinagre de vino (del básico, nada de balsámico) y un par de gotitas de lavavajillas y ponlo a hervir unos minutos. Déjalo enfriar un poco y saldrá a la luz si apenas frotar. Exactamente lo mismo cuando hacéis paella y quedan restos del “agarraet ” en el fondo de la paella. ¡Veréis, reluciente y brillante, casi como nueva!
  • El cesto de la ropa sucia: en casa tenemos dos, uno negro y otro amarillo clarito. En el negro cada uno pone su ropa oscura por lavar y en el amarillo la ropa blanca o clara. Al principio ni los niños ni mi marido tenían claro lo que era claro y lo que era oscuro, pero a base de preguntar y de yo responder ahora lo hacen bastante bien. Y así yo no tengo que andar clasificando y separando la ropa antes de la colada.

  • Tip sobre tender la colada: Cuando tengo que tender ropa a la vista, ya sea dentro de casa, o en un balcón o terraza que se ve desde dentro de casa o desde la calle, o en un jardín… Siempre pongo en el medio la ropa interior y calcetines y en la parte exterior el resto de ropa para “nuestras intimidades” queden ocultas. Así, ni los vecinos ni las visitas saben si soy más de tanga o de braga-faja, o si mi marido es de slip o de bóxer!
  • Y para acabar uno de barrer. Cuando se os rompan medias o calcetines de media, no los tiréis. Si a la escoba le ponéis una media de modo que quede como una mopa, cuando la pases atraparás todo el polvo, pelos y pelusas muy fácilmente. El truco funciona mejor en suelos de madera y sobre todo cuando la escoba es de plástico, y así conduce electricidad y hace que la electricidad estática de la media absorba toda la suciedad del suelo.


Bueno, no espero que estos trucos os salven la vida, pero si al menos os ayudan a hacer las tareas del hogar más llevaderas, me conformo. ¡Ya me contaréis! Ah, sí y si tenéis trucos mágicos que te salvan la vida o que al menos te la facilitan, no os cortéis! Compartidlos!

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¡Felicidades!

Tengo muchos temas pendientes sobre los que escribir: juegos a más allá de las pantallas, el papel de los hermanos, TDAH, como sobrevivir a una sociedad pensada para familias de 4, la falacia de la reducción de jornada, etc. Se están cocinando… Prometo ir publicando. ¡Y pronto!

Pero hoy quiero contaros algo que me ha impresionado mucho y muy gratamente. He leído la noticia acerca de un grupo de adolescentes, alumnas de un “colegio bien”de Sant Cugat que, con motivo del día del cáncer de mama, se han cortado la melena para donarla con el fin de confeccionar pelucas. En total se han donado/cortado 103 melenas.

Tengo hijos de esas edades, es cierto que son varones, y veo que TODAS sus amigas  se dedican a lucir sus cuidadísimas melenas en Instagram. Parece que su único objetivo es exhibirse para conseguir muchos “likes” y alimentar su autoestima (en nuestra época se llamaba Ego). La cultura del postureo. Su pelo largo y cuidado es su bien más preciado. Por tanto, el gesto de solidaridad, generosidad y altruismo demostrado por estas adolescentes me parece aún de un valor más inmenso. ¡Un gesto muy grande en las manos y en el corazón de cada una de estas chicas!

Me gustaría felicitarlas a todas y cada una de ellas, así como a esos padres y maestros que han sabido educarlas en estos valores, que a veces me parecen casi extintos en una parte de nuestra sociedad. ¡FELICIDADES!


Os dejo el link al post en el blog del colegio por si queréis leer la noticia completa (en catalán):

http://www.institucio.org/lavall/alumnes/38965-adolescents-pero-solidaries

El Oro Verde 

Pues sí, después de tantos días sin escribir, el tema hoy va del aceite de oliva. Existen alimentos que además de aportarnos nutrientes, tienen además la capacidad de mejorar nuestra salud y prevenir las enfermedades; son los “alimentos funcionales”… ¡y adivinad… el aceite de oliva es uno de ellos!

Pero hoy no voy a hablaros de si el aceite de oliva contiene omega 9, polifenoles y otros antioxidantes, ni de lo beneficioso que es para proteger nuestro corazón, nuestras arterias, para el anti envejecimiento de la piel, etc. Eso lo dejo a los expertos de Salud, Nutrición y Belleza. Júlia, ¡queda en tus manos!

Voy a hablaros como en mi casa se curaba todo… Recuerdo como si fuera hoy aquellos veranos eternos en Benicàssim… Que me dolía el oído de tanta piscina y playa, pues mi madre o mi abuela, mi yaya Rosa, calentaban una cucharada de aceite de oliva en el fogón (la cuchara metálica, claro), la dejaban atemperar para que no quemase, empapaban un algodón y al oído toda la noche. Y por la mañana, ¡magia! ni rastro del dolor. (Hoy en día, con tanta vitro, cuando tengo que usar este truco con mis hijos utilizó un mechero o una vela, mejor que el microondas para no pasarme calentando). Que venía con un chichón o con un moratón porque me había caído de la bicicleta y me había dado un batacazo… Un buen chorro de aceite de oliva era el mejor de los antiinflamatorios, no había ni pomadas,  ni ungüentos, ni mejor tratamiento antichichones y antimoratones.  Lo mismo con las quemaduras,  lo primero de todo me ponían un buen chorro de agua fría y después  secaban suavemente y aplicaban aceite de oliva antes de que saliera la ampolla. Cuando iba estreñida, una cucharada de aceite de oliva en ayunas era mano de santo.

Hace poco descubrí un nuevo remedio. A finales de agosto Jorge una noche se quejaba de picor en el culito… ¡malditas lombrices intestinales! Le di e tratamiento al niño, puse las sábanas, la ropa y el pijama a lavar… Y mi madre, que estaba ese día en casa, me dijo que le aplicase aceite de oliva en el culito después de limpiarle para evitarle las molestias. Así lo hice y cierto, se acabó el picor. Claro, lo que pica son los huevos,  concretamente la cubierta pegajosa que tienen para poder adherirse a la piel. ¡Al untar el aceite los huevos no pueden pegarse!

Pero además de estos remedios caseros, más bien terapéuticos, también tengo algunos trucos de belleza mágicos basados en este oro verde. Para la piel extra seca, aplico aceite de oliva. Lo mismo para los labios agrietados y para las uñas débiles. Para exfoliar la piel me hago una mascarilla de aceite de oliva, azúcar moreno y unas gotas de zumo de limón. Además, es el mejor desmaquillador de ojos y labios. También es fenomenal empapar un bastoncillo de algodón con aceite de oliva y frotarlo sobre las pestañas para que éstas se fortalezcan y se vean brillantes…

Y lo mejor de todo es que nunca falta, aceite de oliva siempre tenemos. Como veis mi casa el aceite de oliva es el remedio y el truco casero para todo. Es el gran remedio de mi yaya Rosa y de mi madre, la yaya Rosa de mis hijos. ¡Espero que algún día mis nietos hablen de los trucos y remedios caseros de su yaya Blanca!

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