La vida no me cabe

Ya no es aquello que yo (inspirada por mi amiga Adri) decía hace un tiempo: “la vida no me da”. Yo ya estoy en la siguiente fase, que es la de que “la vida no me cabe”. Hoy ha sido un día de esos completitos. 

He llevado a los niños al cole por la mañana, y lo que normalmente hacemos en 10 minutos, hoy, por alguna de esas obras eternas en Barcelona que no han acabado a tiempo antes de empezar el colegio, he tardado más de media hora, así que llegado tarde a trabajar.

Luego el día de trabajo ha sido de los buenos. Por qué, os preguntaréis… Pues porque no he tenido ninguna reunión, ni ninguna call, lo cual es muy poco habitual. Acabo de mirar la agenda de la próxima semana, y el lunes y el martes empiezo a las 9:30 y voy de oca oca y tiro porque me toca de reunión a call y de call o Skype a reunión todo el día. El miércoles solo tengo dos reuniones, por tanto genial… Pero, ¡vaya!, son en Madrid. Así que a coger el ave a primera hora (sobre las siete), cuando llegue, las dos reuniones y luego de vuelta para Barcelona otras dos horas y media o tres en el AVE. Quizás me cabe alguna otra reunión… Aunque lo que debería es quedar con Bea y tomarme una cañita con ella… y decirnos alguna espardeñá de esas que sólo entendemos ella y yo. Como desficio, manifesera, coenta... ¿Me cabrá esa caña en mi viaje relámpago a la “capi”?

Volviendo al tema, menos mal que por otra parte optimizo tiempos. ¿Cómo? Pues, por ejemplo, con la telepatía… Hoy a Marta, de mi equipo, le he pedido si podíamos revisar juntas un trabajo que debíamos enviar a un cliente y que ella ya había preparado. Pero cuando lo estábamos viendo juntas se ha dado cuenta de mi prisa por enviarlo y me dice “pero esto era para mañana, ¿eres consciente?”… a lo que le he respondido que no, que el cliente mandó un e-mail para avanzar el timming. Cuando he visto su cara de sorpresa me he dado cuenta que Marta no estaba copiada en ese correo pero que ella “milagrosamente” lo había preparado para hoy y no había esperado al último día. ¡Claro! ¡Yo se lo debí comunicar por telepatía!!!
Esta tarde he salido puntual, porque tenía una tarde más apretada que la agenda de la semana que viene. A las 16 tenía un café con una amiga-mamá del cole (de la clase de Fran), M Eugenia, que llevábamos un año queriendo quedar. A las 17 estaba recogiendo a Jorge en el cole. A las 17:05 recogiendo a Alejandro en casa de mis suegros. A las 17:15 dejando a Jorge en casa. Y luego corriendo hacia Sant Pau con Alejandro, porque a las 18h tenía su primera sesión de logopedia de este curso.

Esto me ha regalado 45 minutos para mí. En los que he paseado por el recinto de Sant Pau, no dejo de maravillarme cada vez, y luego por la avenida de Gaudí, para alcanzar mi objetivo de caminar un mínimo de 8000 pasos al día. Durante el paseo he aprovechado para hablar con Xisca, que desde ayer, que comimos juntas, no había hablado con ella.
A las 18:45 he recogido Alejandro, y le he dicho que teníamos que ir rápido hacia el coche, porque a las 20 tenía reunión en el cole hasta las 22 o 22:30. Y que luego mis amig@s del grupo The Best (los súper organizadores de la cena del 25 aniversario de nuestra promoción del colegio) habían quedado en el Quimet de Gracia, para comer el mejor pulpo a la brasa de toda Barcelona.
Y ahí ha venido a la buena. Hemos subido al coche, que estaba en un parking de pago, pero este ha decidido no arrancar. No era la batería, porque las luces funcionaban y el motor de arranque también. Lo que no arrancaba era el motor. Así que no me ha quedado otra que llamar a la grúa. El chico de la grúa estaba en Cornellá. Y ha tardado una hora y media en llegar. Si hubiese venido de La Jonquera, hubiese llegado antes. 
Lo peor es que el coche está ya tan viejo, que no sabía qué hacer con él, porque ya no merece la pena repararlo. Así que al final he decidido que el chico se lo llevara a la base, para mañana enviarlo al desguace. Así que en un ratito corto (o no tan corto) me he quedado sin coche, sin reunión del cole y sin pulpo del Quimet.
Mis chicas en el trabajo, mis amigas, mi familia… se ríen mucho conmigo… o de mí… ???

PD. Cuando le he contado a mi equipo lo del coche, Marta me ha dicho que escriba un blog sobre mí… y así me he animado a retomarlo escribiendo este post en el bus, mientras llego a casa. Porque “me cabía”

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Preparación al PostParto

Hoy recupero el post que escribí para la comunidad de mamás mom2mom. Espero que os guste y que os sea útil.

Desde el momento que te enteras que estás embarazada te preparas para llevar el mejor embarazo posible y para ese gran y temido momento, el parto.

Y pasa, llega el día y nace el bebé, y te lo colocas encima nada más nacer, y lo miras, lo hueles, le cuentas los deditos de los pies y de las manos, y admiras a la naturaleza por su grandeza y te emocionas, y lloras.

Luego os llevan a la habitación. Tienes un subidón de adrenalina y estás pletórica y feliz, con tu bebé, con tu pareja y rodeada de los tuyos. ¡Eres tan feliz!

Pero en medio de esa alegría, poco a poco, empiezas a darte cuenta que hay algunas cosas que le están ocurriendo a tu cuerpo y de las que apenas sabes nada.

Tienes grandes pérdidas de sangre y las comadronas y enfermeras te ponen unas compresas de algodón más grandes que las que llevaba tu abuela. Preguntas si no hay alternativas a lo que te responden que no, que de tampones y de compresas ultra finas nada de nada, así que has de usar las de algodón de las abuelas. Y preguntas a alguna amiga que ya ha dado a luz, cuánto tiempo dura esto, y te dice que unas cuatro semanas. Y te das cuenta que las reglas que no tuviste durante el embarazo se están vengando de ti y te vienen ahora todas de golpe.

Y te pones al bebé al pecho, y todos y cada uno de los que tienes alrededor te pregunta recurrentemente, ¿ya te ha subido la leche? Y tú no tienes ni idea… imaginas que sí, o que no, porque no has notado nada distinto. Tranquila, sabrás cuando te ha subido. Llegado el momento, se te ponen los pechos como dos balones de fútbol reglamentarios, a punto de reventar, y te encuentras febril y destemplada. Ah, nadie te lo dijo, es corriente que la subida de la leche provoque unas décimas de fiebre y algo de malestar.

Y el bebé empieza a mamar feliz. ¡Qué bien! Y de repente lo notas, tienes unos retortijones terribles. No es nada, sólo son los entuertos, las contracciones post-parto. Pues eso, nada grave, solamente es que tu útero quiere recolocarse y redimensionarse.

Y antes de irte a casa, pasa la enfermera jefa y te pregunta si ya has hecho de vientre. Le dices que no. ¡Claro! ¿Cómo vas a hacer fuerza con los puntos y tal y como tienes “los bajos”? Te dice que no puedes irte a casa así, y te pone un microenema y te das cuenta que algo raro te pasa. Pero tranquila, tampoco es nada grave, solamente es que tienes hemorroides, algo que hasta entonces creías que sólo les pasaba a los abuelos. Y cuando lo comentas, tu suegra, tu madre y tu prima mayor te dicen que claro, que salen debido a la presión sufrida durante el parto…, que es de lo más común. Y tú, que no sabías nada, de repente entiende el eslogan acerca de lo de sufrirlas en silencio. Y piensas, Dios mío, ¿habrá algo más?

Y os vais a casa. Y, el bebé, que en el hospital ha dormido todo el tiempo, empieza a dormir muchos ratitos durante el día y apenas nada durante la noche. Y le pones al pecho una y otra vez para que calle, y sí calla, hasta que vuelve a llorar. Son cólicos nocturnos. Sólo duran unos tres meses. O incluso algo más…

Y te empieza a doler el pecho. Y como tu madre y tu suegra no dieron el pecho no tienen idea de qué te pasa, o de si lo haces bien o mal, así que no te pueden ayudar. Alguien que te visita te habla de grietas y de mastitis. Parece que también es de lo más habitual, que es fruto de la inexperiencia y de la incorreción postural del bebé a la hora de mamar. ¡Que no sabes colocártelo, vaya!

Y eso, te enteras gracias a una de esas visitas que vienen a casa y que te dicen que no les gusta ir al hospital por no molestar esos primeros dos días, que prefieren esperar a que ya estés en casa. ¿Perdón? En el hospital no tenías que hacer nada, sólo atenderles y además estabas con un subidón que todo te parecía ideal. Y ahora estás que te arrastras, que no duermes, que te pasas el día en pijama. Y tienes que arreglarte, recoger la casa y prepararles la merienda para que vengan a conocer al bebé. Y no se van. Y tienes que dar de mamar al bebé mientras ahí siguen. Menos mal que cuando acabas te preguntan. “¿Quieres que le haga yo el eructito?” Y sonríes, al menos esta vez le regurgitará encima a otro, y tu ropa limpia recién puesta no olerá a leche agria, tu nuevo perfume desde hace unos días.

Y te empiezan a tirar los puntos de la episiotomía. ¿Ahora? Te preguntas. ¡Si hace 10 días que parí! Y alguien te lo cuenta. Claro, los puntos duelen cuando cicatrizan y están a punto de caer. Menos mal que se caen todos rápido de una vez. En un par de días tema resuelto.

Y tus problemas “de bajos” no acaban con las hemorroides y los puntos. Estornudas o toses y te das cuenta de lo que son las llamadas pequeñas pérdidas de orina. Y te vienen a la cabeza los ejercicios perineales de los que te hablaron en la preparación al parto, y que te dijeron que eran tan importantes. Hazlos. Es muy importante, también para no convertirte en una esponja y absorber un litro de agua la próxima vez que vayas a una piscina.

Y finalmente acaba la cuarentena. Vas al ginecólogo y te dice que todo está bien, que ya puedes volver a empezar, y sonríe a tu pareja mientras dice, que como mínimo podéis empezar a intentarlo. Y ves a tu pareja que se frota las manos y te guiña un ojo mientras tú piensas, como decía mi padre, “pa judías tengo el cuerpo”.

Así que yo me pregunto, por qué no existen los cursos de preparación al postparto en los que te expliquen qué va a pasarle a tu cuerpo. Y quiénes y cómo pueden ayudarte en cada caso. Yo os aconsejo leer algún libro sobre el postparto. También hacer los ejercicios perineales. Si vais a dar el pecho, preguntad a la comadrona qué hacer y con quién contactar en caso de tener problemas con la lactancia. Decid que no a las visitas en casa. Solamente los íntimos, tipo tus padres, tus suegros, tus hermanos o cuñados, y siempre y cuando vengan con unos tuppers de comida y dispuestas a poner lavadoras, recoger y ayudar. Y a tu pareja, pídele paciencia, el deseo volverá, concebiréis de nuevo (ahora en silencio, con un bebé durmiendo muy cerca), y volveréis a empezar. ¡Pero esta vez, muy preparados para el postparto!

No caigáis en la tentación… (a no ser que realmente queráis caer)

Es habitual en las parejas que cuando llevan un tiempo viviendo juntos decidan tener un hij@. Y si Dios quiere, como decía mi abuela, lo tienen. Lo típico es que a los dos o tres años tengan otro, y en algunos casos, aunque esos locos son los menos, en el mismo periodo de tiempo tienen un tercero.

Esa época es muy dura. No te han enseñado a ser padre así que lo haces lo mejor que puedes. Los abuelos, tíos, etc. opinan (si creen que lo haces mal, lo que suele ser habitual). Tú te das cuenta que tus hijos también se portan mal en público (tú, que cuando no tenías hijos y veías esas escenitas que montaban los niños pensabas para tus adentros que eso a ti no te iba a pasar), se pelean, no paran… Te agotan. Eres el sargento de hierro y descubres un”yo” de ti mismo que a veces hasta te da miedo.

La logística es casi imposible: uno al cole, el otro a la guarde. Uno hace fútbol como actividad extraescolar, el otro judo, la otra danza… Y los padres de aquí para allá todo el día corriendo. A veces os preguntáis el por qué os habéis complicado tanto la vida.
Pero cuando son algo más mayores se empieza a ver todo más claro. Primero ya van todos al mismo centro educativo, luego Ya pueden empezar a ir solos al cole, a las extraescolares. Te ayudan en casa. Pueden hacer pequeños recados… Vamos, que empezáis a ver La Luz al final del túnel, y entonces no es poco habitual que los padres caigan en la tentación. Llevan años suplicando. Hasta ahora os parecía una locura. Pero creéis que sí son mayores hasta les vaya bien tener una responsabilidad…

Y LLEGA EL NUEVO MIEMBRO A LA FAMILIA: EL PERRO

Es monísimo, cariñosísimo, para él eres Dios… Y al principio, los niños encantados. Se pelean por sacarlo, por darle de comer, por bañarlo… pero poco a poco, con el paso del tiempo ese entusiasmo se va diluyendo. Y los niños se tornan adolescentes. Y tienen que estudiar, salir… y cada vez “pueden” sacarle menos. Y ahora entran a las 8:00 y las mañanas van “apretadísimas”, y al estrés hay que sumarle que hay que bajar al perro… Por no hablar de que por limpio que sea, el perro ensucia.

Y os veis, tú y tu pareja haciendo turnos para bajarlo, darle de comer, bañarlo o llevarlo al veterinario. Tenéis que barrer o aspirar cada día esas peloteas de pelo que aparecen por el suelo. Y llegan las vacaciones y no podéis llevarlo. Y un día que vais de excursión lo dejáis en casa y tenéis que volver pronto para sacarlo y darle de comer… Así que no sabes cómo, pero cuando la vida parecía que empezaba a ser más fácil, tú y tu pareja, ¡os la habéis vuelto a complicar!

Petra divirtiéndose con el relleno de su camita

¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

Hoy, 8 de marzo de 2017, he celebrado el Día Internacional de la Mujer a lo grande…

  • 6:30 – Suena el despertador. Me doy la vuelta en la cama y espero a la siguiente alarma
  • 6:45 – Está vez sí, toca levantarse, ducharse,  vestirse. A desayunar rápido antes de que se levanten ellos
  • 7:00 – Hay que despertar a los chicos. Entonces vienen los 40 minutos diarios “de deporte”, corriendo de aquí a allá. Intenta que se levante uno; mételo, literalmente, en la ducha; saca la ropa a uno, al otro y al de más allá; vigila que se vistan, que desayunen…
  • 7:40 – Salimos corriendo hacia el coche para llegar al cole antes d elas 8:00
  • 7:55 – Misión conseguida! Hemos llegado a tiempo
  • 8:15 – Ya de vuelta en casa aparcando el coche
  • 8:20 – Recojo a mi compañera Estrella. Hoy tenemos lo que en nuestro argot llamamos una acción especial. En el periódico gratuito 20 Minutos tenemos publicidad de nuestro cliente caramelos Skittles en la Portada y en la Contraportada, y en Barcelona y Madrid se reparten muestras del producto. Lo especial del tema es que 40 de estos repartidores han “contraído” la #FiebreSkittles y tienen que llevar los caramelos pegados en la cara como en el anuncio
  • 8:30 – Nos encontramos con Ana, la chica de 20 Minutos, delante del punto que hay delante de “casa del cliente”. ¡Ha quedado genial!
  • 8:45 – Nos vamos las tres a controlar tres puntos más. La gente se aglomera para coger las muestras, y el periódico. ¡La acción es un éxito!
  • 9:15 – Nos tomamos un café las tres y charlamos sobre la acción y compartimos algunas fotos
  •  10:00 – Tenemos que volver al punto inicial porque tenemos una reunión con otro chico del mismo cliente que lleva otras marcas: César y Pedigree
  • 11:30 – Acaba la reunión. Ha ido muy bien. El chico es muy agradable. Es Portugués y lleva sólo unos meses aquí. Hoy la reunión ha sido ya 100% en castellano. ¡Bravo!
  • 11:40 – De vuelta en la ofi y lo de siempre: mails, más mail y algún otro más… Preparo un sumario para hacer una reunión de estatus con el equipo
  • 13:00 – Reunión interna con el equipo para revisar todo lo que tenemos en marcha, temas pendientes…
  • 14:00 – Corro hacia casa. Hoy Narci (la chica que me ayuda en casa 1 día a la semana… Narci está con nosotros de toda la vida, es una más de casa) no ha podido venir. Había dejado la lavadora y la secadora en marcha, programadas para que acabasen a la hora que ella llega. Recojo la ropa. Recojo la casa. Hago las camas. Pongo todo en la lavaplatos. Como unas sobras que había en la nevera en 10 minutos y vuelvo a la ofi
  • 15:00 – Sigo trabajando un rato
  • 16:00 – Me reúno con Marta, la Directora de mi equipo. Repasamos un montón de cuestiones
  • 16:15 – Veo algunos temas pendientes con las chicas, Estrella y Montse
  • 17:35 – Salgo corriendo a buscar a Jorge… corro porque tarde ya que sale a las 17:45
  • 17:55 – Le recojo. Le llevó a casa de mis suegros para que se vaya a casa con mi cuñada Marta y mis sobris Rocío y Elena. Allí recojo a Alejandro para llevarle a Sant Pau a su sesión semanal con la logopeda
  • 18:30 – Aprovecho para ir a comprar fruta y verdura mientras Alejandro está allí. ¡Qué barato es este barrio comparado con el mío! Debería buscar una carnicería, pescadería…
  • 19:15 – Le recojo y vamos a sacar dinero para pagar el Parking. Con tanto taxi hoy no me queda “cash”
  • 20:30… Sí, 20:30, una hora más tarde, llegamos a casa. Preparo la cena para todos. Crema de verduras (calabacín, puerro, zanahoria y patata), huevo/tortilla al gusto, y ensalada de tomate. Aprovechó el tiempo y a la vez pongo a hacer unas lentejas para mañana
  • 21:00 – No pongo la mesa para los niños, le toca a Alejandro pero está en la ducha. La pone Fran padre. ¡Claro, hoy es mi día!
  • 21:30 – Sirvo la cena para Fran padre y para mí en el salón. Cenamos
  • 22:00 – Aún no he acabado y Jorge aparece llorando. No puede dormir. Le pica la cabeza. ¡Ohhhh no! ¡Piojos a la vista! Al baño… Le miro bien, le paso la liendrera… no se ven. Pero veo que tiene el pelo sucísimo. Como si no lo hubiese aclarado bien. Le meto en la ducha y le lavo el pelo. Vuelvo a pasar la liendrera. No veo nada. Le secó el pelo con mi secador súper potente a máxima temperatura. Los piojos no aguantan tanto calor, así que en el hipotético caso que hubiese alguno… ¡muerte! Si fuese niña, le habría planchado el pelo. ¡Ese truco no falla!
  • 22:45 – Le llevo a la cama. Les achucho a todos. Bueno, menos a Fran JR, que ya no se deja… les apago La Luz
  • 23:00 – ¡Por fin! Me siento y me relajo en el sofá. ¡Vaya! Cuanto jaleo en la calle y en la escalera. Es el Barça, que increíblemente ha remontado en el partido de vuelta de la Champions. 6-1. ¡A felicitar a los culés!
  • 23:45 – Veo que tengo el blog un poco muerto… Así que decido escribir este post. ¡Menos mal que escribir me relaja! Paralelamente voy leyendo y escribiendo Whatsapp… También miro mis perfiles en Redes Sociales. Incluso hago algún post y tweet
  • 24:20 – ¡Listo para publicar! Ya me puedo ir a la cama… ¡Oh, no! Lo olvidaba… ¡He de bajar a Petra, aún!

¡Espero que todas hayáis tenido un día tan feliz y maravilloso como el mío! Sí, de verdad, estresante lo ha sido mucho, pero lo cierto es que no puedo quejarme. Todo salió maravillosamente. ¡Hoy para mí ha sido un gran día internacional de la mujer!

¡Felicidades!

Tengo muchos temas pendientes sobre los que escribir: juegos a más allá de las pantallas, el papel de los hermanos, TDAH, como sobrevivir a una sociedad pensada para familias de 4, la falacia de la reducción de jornada, etc. Se están cocinando… Prometo ir publicando. ¡Y pronto!

Pero hoy quiero contaros algo que me ha impresionado mucho y muy gratamente. He leído la noticia acerca de un grupo de adolescentes, alumnas de un “colegio bien”de Sant Cugat que, con motivo del día del cáncer de mama, se han cortado la melena para donarla con el fin de confeccionar pelucas. En total se han donado/cortado 103 melenas.

Tengo hijos de esas edades, es cierto que son varones, y veo que TODAS sus amigas  se dedican a lucir sus cuidadísimas melenas en Instagram. Parece que su único objetivo es exhibirse para conseguir muchos “likes” y alimentar su autoestima (en nuestra época se llamaba Ego). La cultura del postureo. Su pelo largo y cuidado es su bien más preciado. Por tanto, el gesto de solidaridad, generosidad y altruismo demostrado por estas adolescentes me parece aún de un valor más inmenso. ¡Un gesto muy grande en las manos y en el corazón de cada una de estas chicas!

Me gustaría felicitarlas a todas y cada una de ellas, así como a esos padres y maestros que han sabido educarlas en estos valores, que a veces me parecen casi extintos en una parte de nuestra sociedad. ¡FELICIDADES!


Os dejo el link al post en el blog del colegio por si queréis leer la noticia completa (en catalán):

http://www.institucio.org/lavall/alumnes/38965-adolescents-pero-solidaries

La crisis del 90%

Conocí a mi marido hace unos 20 años. Yo aún estudiaba. Él ya no. Recuerdo la primera vez que quedamos a solas, sin el resto de amigos con los que solíamos quedar. Yo estaba de exámenes. Al día siguiente tenía un examen, el último de aquel cuatrimestre, y estaba en casa estudiando. Muy rara circunstancia porque solía hacerlo en la biblioteca. Él llamó a mi casa, ¡de mis padres, vamos! Porque entonces se llamaba a las casas, no a las personas. Me convenció que igualmente tenía que cenar, así que me invitó a salir a cenar fuera y acepté.

Recuerdo que durante la cena le dije que ha no podía seguir estudiando más, que no me acordaba de nada, que este último examen lo iba a suspender, etc. Y entonces oí por primera vez lo de “la crisis del 90%”. Me tranquilizó explicándome que cuando pones mucho esfuerzo en conseguir algo, cuando estás a punto de lograrlo, crees que ya no puedes más, se te hace una montaña y piensas que no vas a conseguirlo. Pero no es así, ¡claro que puedes! Solamente tienes que hacer un último sprint para lograrlo. Sólo se trata de un bloqueo mental.

Bien, el hecho es que cuando conces que esa crisis existe, es muy fácil, ya que sabes que el bloqueo no es real, que sólo es que estás al 90% de alcanzar tu meta.

Ahora es 25 de julio, a las 00:30 horas. Este viernes 29 de julio, a las 15:00h empiezo las vacaciones. Estoy tranquila, porque sé que lo que estoy sintiendo sólo es ¡la crisis del 90%!

 

De Sexo en Nueva York a Las Chicas de Oro

Ayer fui a cenar con mis amigas, las del cole, las de toda la vida, Júlia, Ana y Carlota. Somos el “core team”. Yo no tengo hermanas. Tengo el mejor hermano del mundo, pero nada de hermanas. Así que como no las tuve, me elegí a unas cuantas (ellas 3, más otra que tengo algo más lejos ¿eh, Sil?). Llevamos casi toda una vida juntas, compartiendo los mejores y los peores momentos.

Bueno, volvamos a la cena. Intentamos hacerlas una vez al mes, para ponernos al día las unas de otras, ya que siempre hay novedades y cambios a la vista (familiares, laborales, de salud, de chicos… ). Nos sinceramos, nos aconsejamos y nos damos soporte. Yo siempre llego tarde. Ya les digo que para mi estresada vida, quedamos demasiado pronto. Así que cuando llego me hacen un resumen rápido, rápido, y en un minuto estoy al día como si hubiese estado ahí desde el inicio. Y para acabar, siempre nos hacemos un selfie; siempre en el mismo restaurante, en el mismo rincón, con el mismo fondo… para no perder la tradición. Y lo colgamos en las Redes Sociales (aunque Carlota no tiene perfil de Facebook tiene más fotos colgadas que muchos que sí lo tienen; ¡es lo que tiene tener amigas conectadas!), sabiendo que vamos a tener muchos me gustas, y ahora también algún me encanta. Y además siempre algunos comentarios del estilo “chicas, estáis igual que siempre”, “por vosotras no pasan los años”, “guapas”… Vamos, ¡que nos dan un “chute” de autoestima hasta el siguiente mes!

Pero ayer Ana nos etiquetó en Facebook como “Las chicas de Oro”. Anteriormente nos habíamos etiquetado como  “Sex in the city”. ¿Cuántas generaciones nos hemos saltado? ¿Nos estaremos haciendo mayores? Tengo una “depre” todo el día… Tendré que comprarme algo para animarme… ¿Un lote de productos antiaging?

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Mi “ratito”

Bueno, después de mi primer post y de la cantidad de comentarios que ha generado, casi todos en la línea de que mi vida parece de lo más calmada y poco estresante, con las rutinas mega organizadas, etc. me veo obligada a aclarar que todo aquello solamente es válido de lunes a jueves. ¡El fin de semana todo cambia!

Hoy voy a hablaros del inicio del fin de semana… El viernes por la tarde. El día de la semana que ejerzo de mami y que libero algo de tiempo para mí.

Hago de mamá porque voy yo a recoger a los dos peques; es “mi día de cole”. El mayor no tiene clase por la tarde así que aprovecha para ir a comer con mi madre y se queda un ratito con ella por la tarde. Él le hace compañía y ella le prepara a él alguno de sus platos favoritos para comer.

Pero volvamos a mi tarde. Como salgo a mediodía a veces quedo con alguna amiga para comer, o con varias, o con mi marido. Sino, suelo aprovechar para hacer cualquier recadito pendiente. De lunes a jueves solamente tengo una hora al mediodía lo que hace casi imposible planear una comida o hacer recados (una hora tampoco da tiempo para hacer deporte… pero este tema lo trataré más adelante en otro post). Así que todo queda relegado al viernes de 14:30 a 16:45.

Después de recogerles les llevo a la actividad extraescolar:  “Mugendo” (arte marcial basado en el Karate y combinado con técnicas de sistemas de combate más modernos, como Boxeo, Full Contact y Kick Boxing). Les va muy bien… Aprenden defensa personal, además hacen entrenamiento físico y mejoran el autocontrol. Pero a la que le va mejor el Mugendo es a mí. La clase dura 45 minutos y sumando el tiempo para cambiarse de ropa antes y después de clase, se convierte en una hora y “escaig” (como decimos aquí)…

Apenas una horita es el rato de la semana que me dedico a mí. ¿Que os parece poco? Pues quizás, no parece mucho, pero para mí es un oasis en medio de la semana ¿Y qué hago? Pues no mucho la verdad… Esa es la cuestión, no tener que hacer nada… Quizás aprovecho para hacerme la manicura, o para dar un paseo, o sentarme a leer en el parque, o para ir de tiendas o simplemente para sentarme en una cafetería a tomar un café relajadamente. A partir de ahora también podré aprovechar ese momento para escribir posts del blog.

Una vez se acaba ese ratito vuelve la mami… Después de recogerles solemos ir a merendar los tres. Y de ahí al partido del mayor, o a casa. Eso sí, con la perspectiva de todo el fin de semana por delante, ya sin el estrés de los deberes, los baños, los horarios, etc. Luego la cena. El viernes toca pizza. Si es pronto y estoy de humor pizza casera, pero sino pizza a domicilio. ¡Sin remordimientos!, ¡comen sanímo el resto de la semana!

¡Recordad! Aunque vayáis siempre corriendo, es importantísimo encontrar tiempo para una misma. ¡Aunque solamente sean unos minutos a la semana! Consejo, ¡saboread cada segundo para que os sepa a mucho!

PD: Eli, sé que tengo que hablar sobre ti, pero cómo puedes comprobar, no es fácil. ¡Mi vida es la antítesis de la tuya! Tú has tenido todo un fin de semana dedicado a ti: para descansar, relajarte, decorar tu casa… ¿Quizás podrías vender tiempo a mamis estresadas que apenas tienen tiempo para nada? Podrías ir a comprarles cortinas y cojines, o llevarles la ropa al tinte, o comprarles la equipación para los niños… y todo por un módico precio. ¡Ya estoy viendo el negocio!