Trucos y más trucos

Hoy vuelvo con un post de trucos del tipo “mami maruja”, que a pesar de que no parezca de los temas más interesantes, suelen ser de los que más triunfan. 

Algunos de ellos son propios, y algunos otros los que vosotr@s me habéis ido contando. Ahí van:

– Cuando la sanwichera o la plancha en la que los haces empieza a envejecer, los sandwiches (bikinis en Barcelona, aquí os dejo el link del porqué se llaman así aquí) empiezan a pegarse. Para solucionalo puedes poner papel de horno a cada lado del pan de molde y así no se pegará. ¡Fácil!

– Si te gusta tomar café con hielo y que no se agüe, en lugar de cubitos de hielo puedes preparar cubitos de café (mejor si es descafeinado por no doblar la dosis de cafeína). También puedes congelar cubitos de caldo para poder añadirlos a la sopa recién hecha cuando está demasiado caliente. Pero sin duda el mejor truco en esta línea, que no es mío sino de mi amiga del colegio Cintia, es congelar cubitos de cerveza por si algún día no tienes cerveza fresca. ¡En un momento fresquita sin aguarla!

– Otro truco marujil súper útil que me contó en su día mi excompi Tania… Cuando vayas a freír un huevo, para evitar que mientras lo fríes salte el aceite y se ponga toda la encimera perdida, añade una pizca de harina al aceite y de ese modo no saltará.

– Para las manchas de sangre, agua oxigenada. Probad y veréis… ¡Es magia!

– Para las manchas de vino tinto, si la mancha es reciente, añade vino blanco, y éste diluirá la mancha del tinto. Si la mancha está ya seca, échale gaseosa. ¡Esta mezcla de ‘tinto de verano’ sobre el mantel es milagrosa!

– Frota un cubito de hielo para quitar el chicle pegado en la ropa.

– Si de repente te das cuenta que un niño necesitaba la equipación deportiva o cualquier otra ropa y no te acordaste de lavarla a tiempo y está mojada, métela en la secadora con algunas toallas secas. Las toallas absorberán el exceso de humedad y acortarás el ciclo de secado.

– Para abrillantar los grifos cromados nada mejor que el papel de horno, ¡probad y me contáis!

– Para lavar un edredón y que el relleno no se apelmace, mete unas cuantas pelotas de tenis en lavadora y si luego vas a meterlo en la secadora, lo mismo, mete allí también las pelotas.

– Si tienes secadora de condensación, al acabar el ciclo no tires el agua, la puedes vaciar en el cubo de la fregona para fregar el suelo, o usarla para la plancha, o para poner en remojo cazuelas y sartenes…

– El último, que me contó mi compañera Pili el otro día que había traído un pastel a la ofi. Cuando vayas a usar aceite para el bizcocho, caliéntalo previamente en la sartén como si fueses a freir algo en él. De ese modo no tendrá gusto a aceite crudo.

Espero que os gusten, y sobre todo que os sean útiles. Y ya sabéis si tenéis trucos para compartid, ¡contadme y para el próximo post!

El Oro Verde 

Pues sí, después de tantos días sin escribir, el tema hoy va del aceite de oliva. Existen alimentos que además de aportarnos nutrientes, tienen además la capacidad de mejorar nuestra salud y prevenir las enfermedades; son los “alimentos funcionales”… ¡y adivinad… el aceite de oliva es uno de ellos!

Pero hoy no voy a hablaros de si el aceite de oliva contiene omega 9, polifenoles y otros antioxidantes, ni de lo beneficioso que es para proteger nuestro corazón, nuestras arterias, para el anti envejecimiento de la piel, etc. Eso lo dejo a los expertos de Salud, Nutrición y Belleza. Júlia, ¡queda en tus manos!

Voy a hablaros como en mi casa se curaba todo… Recuerdo como si fuera hoy aquellos veranos eternos en Benicàssim… Que me dolía el oído de tanta piscina y playa, pues mi madre o mi abuela, mi yaya Rosa, calentaban una cucharada de aceite de oliva en el fogón (la cuchara metálica, claro), la dejaban atemperar para que no quemase, empapaban un algodón y al oído toda la noche. Y por la mañana, ¡magia! ni rastro del dolor. (Hoy en día, con tanta vitro, cuando tengo que usar este truco con mis hijos utilizó un mechero o una vela, mejor que el microondas para no pasarme calentando). Que venía con un chichón o con un moratón porque me había caído de la bicicleta y me había dado un batacazo… Un buen chorro de aceite de oliva era el mejor de los antiinflamatorios, no había ni pomadas,  ni ungüentos, ni mejor tratamiento antichichones y antimoratones.  Lo mismo con las quemaduras,  lo primero de todo me ponían un buen chorro de agua fría y después  secaban suavemente y aplicaban aceite de oliva antes de que saliera la ampolla. Cuando iba estreñida, una cucharada de aceite de oliva en ayunas era mano de santo.

Hace poco descubrí un nuevo remedio. A finales de agosto Jorge una noche se quejaba de picor en el culito… ¡malditas lombrices intestinales! Le di e tratamiento al niño, puse las sábanas, la ropa y el pijama a lavar… Y mi madre, que estaba ese día en casa, me dijo que le aplicase aceite de oliva en el culito después de limpiarle para evitarle las molestias. Así lo hice y cierto, se acabó el picor. Claro, lo que pica son los huevos,  concretamente la cubierta pegajosa que tienen para poder adherirse a la piel. ¡Al untar el aceite los huevos no pueden pegarse!

Pero además de estos remedios caseros, más bien terapéuticos, también tengo algunos trucos de belleza mágicos basados en este oro verde. Para la piel extra seca, aplico aceite de oliva. Lo mismo para los labios agrietados y para las uñas débiles. Para exfoliar la piel me hago una mascarilla de aceite de oliva, azúcar moreno y unas gotas de zumo de limón. Además, es el mejor desmaquillador de ojos y labios. También es fenomenal empapar un bastoncillo de algodón con aceite de oliva y frotarlo sobre las pestañas para que éstas se fortalezcan y se vean brillantes…

Y lo mejor de todo es que nunca falta, aceite de oliva siempre tenemos. Como veis mi casa el aceite de oliva es el remedio y el truco casero para todo. Es el gran remedio de mi yaya Rosa y de mi madre, la yaya Rosa de mis hijos. ¡Espero que algún día mis nietos hablen de los trucos y remedios caseros de su yaya Blanca!

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