Pon un manitas en tu vida

Estamos en una época donde la obsolescencia programada está a la orden del día y tenemos una cultura de las cosas basada en el “usar y tirar”.

De ese modo hace 6 años, cuando se me rompió la lavadora de una buena marca después de 10 años de uso, me recomendaron cambiarla, porque sino me iba a costar casi igual la reparación que una nueva.

Compré una de oferta de una marca del mismo grupo, pero de gama aún superior. A los tres años, de tanto uso como le damos en casa, se rompió la maneta de apertura de la puerta (de plástico, claro). Vino el técnico y cambió la puerta entera. La broma costó unos 140€.

La semana pasada, tras otros tres años de uso intenso, volvió a romperse la maneta de plástico para abrir el portón. Tenía ganas de tirar la lavadora y comprar una nueva! Porque pensé ahora otros 140€, y de aquí tres años, otros tantos… prefiero comprarme una barata y se acabó.

Pero, bendito internet, se me ocurrió buscar “maneta de puerta de lavadora” y encontré muchas empresas de repuestos que las vendían. Sólo tuve que buscar la referencia del modelo, ‘et voilà’. Por menos de 25€ y en 24 horas la tuve en casa, y mi súper manitas particular me la cambió en un periquete!

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Haciendo escudella

Hoy vuelvo con una receta. La verdad es que no es de las rápidas, pero sí cunde mucho y el caldo extra congelado es muy socorrido.

Ahí va la receta…

Ingredientes:

100 g de alubias blancas ya cocidas

100 g de garbanzos ya cocidos
100 g de fideos gruesitos

70 g de arroz

2 patatas

2 zanahorias

1/4 col

1 rama de apio

1 puerro

1 nabo 

1 chirivía

1 hueso de jamón

1 hueso salado de cerdo (hace el caldo blanco)

2 huesos de ternera 

1 trozo de panceta de cerdo

1/4 de pollo o gallina

1 butifarra blanca

1 butifarra negra

1 hueso de espinazo de cerdo

200 g de carne de ternera picada

1 huevo

2 dientes de ajo
Perejil picado

Pan rallado

Harina

Sal

Elaboración:

Para hacer las pelotas, en un bol pon la carne picada con la sal, el huevo, el ajo, y el perejil picado, mézclalo bien y dale forma de pelotas, (tipo albóndigas) pásalas por pan rallado y harina y resérvalas

Pon una olla grande con abundante agua, un poco de sal, los huesos, el pollo o gallina y las butifarras, déjalo cocer a fuego medio unos 45 minutos, incorpora las verduras, pasado unos minutos, añade las “pilotes” (albóndigas). Cuando esté todo cocido apaga el fuego.

Cuela el caldo, pásalo a otra cazuela y ponla al fuego. En este caldo cuece el arroz y, a media cocción, añade los fideos, los garbanzos y las alubias ya cocidas, y añade trocitos de col cortadita, de patata, zanahoria, trocitos de las dos butifarras, la pelota y ternera y pollo desmenuzado. Para chuparse los dedos!

Y con las verduras que os sobren puré para otro día. Y el caldo sobrante lo congeláis y para otra cena.

“Canta”

Hoy me estreno con el tema de ocio con niños. Hay muchas webs y blogs en la red que son referentes sobre qué actividades de ocio podemos hacer con los niños (entre otras muchas, la de mi amiga Sonsoles’ “Petit Explorador” )  así que no voy a profundizar en ello.

Simplemente, el miércoles me obligué a salir puntual para recoger a mis dos hijos pequeños de 12 y 9 años ya mi sobrina de casi 7, y me los llevé al cine, a ver la película “Canta”. Había comprado ya las entradas online, así que nada de colas. ¡Maravilloso! Como llegamos pronto, pudimos ir a comprar palomitas (otras veces habíamos llegado tan justos que ni tiempo de comprarlas). Estuvimos desde el inicio de la sesión, así que tuvimos la oportunidad de ver la publicidad. Adoro la publicidad, pero en el cine, ¡es lo más! El spot/corto de 3 minutos de Audi “#cambiemoseljuego” recomendando dejar de ser sexistas a la hora de comprar los juguetes a los niños, ¡impresionante! 

Y luego ya la película. Había leído alguna crítica que la dejaba de facilita y simple… quizás, pero en mi opinión, si podéis no os la perdáis. Las dos horas que se nos hicieron cortas. Los niños ni pestañearon. Y yo me emocioné e incluso solté alguna lagrimita. 

¡Cuando Amazon te salva la vida!

Lo primero de todo me gustaría desearos a tod@s que tengáis una ¡Feliz Navidad y que año próximo venga cargado de éxitos, amor, salud, luz y paz!

Pues la relación entre Amazon y la Navidad (o los Reyes, ya depende de cada casa) es cada vez más estrecha. Yo llevo varios años comprando la mayor parte de los regalos navideños ahí, pero lo de hoy ha sido muy grande, bueno, muy grande no, ¡ha sido colosal!

Este año voy fatal con las compras, estos últimos días tengo muchísimo lío, entre el trabajo, los niños, la casa (Narci, la señora que viene a ayudarme una vez a la semana lleva de baja desde mediados de noviembre), así que no me ha dado tiempo a comprar nada. 

Gracias a Dios en casa celebramos Reyes, pero aún y así, el día de Navidad nos hacemos siempre algún detallito. Anoche intenté comprar en Amazon, porque como estoy suscrita a Amazon Premium pensé a ver si algo me llegaba hoy. Pero no, al tratarse de un envío en 24 h, ya me lo enviaban todo el martes. ¡Too late!

Así que esta mañana no tenía nada aún. Comentándolo en la ofi mi compañero Héctor me ha recomendado que me bajase la app de Amazon Prime Now, el servicio de compra urgente de Amazon. 

Y le he hecho caso. Después de comer con los niños macarrones y croquetas preparadas que acababa de comprara, en mi momento “Nespresso & IPad” me he descargado la app, he seleccionado 5 ó 6 cosas, le he dado a comprar y en 2 horas ya lo tengo aquí. ¡Ah! Y por ser la primera compra me han hecho un descuento de 10€!

¡Amazon sí que piensa en las mamás que lo intentan!

¡Viva la reducción de jornada!

Actualmente mis hijos tienen 14, 11 y 9 años, y por primera vez en estos casi 15 años me he acogido a una reduccción de jornada. Muchos se preguntarán el por qué me acojo ahora, después de tanto tiempo. La respuesta pasa por responder antes a otra pregunta, al por qué no me había acogido antes.

En el año 2002, cuando nació mi hijo mayor, yo estaba recién aterrizada en el mundo de la publicidad y de las agencias de medios. Por aquel entonces ya existía la ley de la reducción de jornada, pero en este mundo nuestro de la publicidad era algo más que impensable. De hecho se decía en la empresa que allí no se podía coger la reducción, que no te la daban. Y nosotras tan ingenuas nos lo creíamos… Todas tirábamos de abuelos, tíos-abuelos y/o canguros. Hasta que una compañera bien informada la solicitó formalmente y la empresa no tuvo más remedio, muy a su pesar, que concedérsela, ¡claro! Y después de ella, vinieron unas cuantas más. 

Esto debía ocurrir sobre el año 2005, poco después de tener a mi segundo hijo. Por aquel entonces escuché por primera vez aquello de “lo peor de la reducción de jornada no es que la persona se vaya antes, es que deja de hacer horas extra”. Me pareció brutal oírlo de la boca de un director de equipo, pero más aún se trataba de una mujer y madre. Hay cosas que un jefe jamás debe verbalizar delante de sus empleados. 

Cuando estaba yo empezando a planteármelo (lo de tirar de abuelos y tíos-abuelos con dos empezaba a complicarse), sin haberlo buscado especialmente, me vi inmersa en un proceso de selección para un perfil similar al mío para trabajar en otra agencia. Me seleccionaron y me pareció interesante el cambio, pero evidentemente descarté la reducción de jornada. Con el diferencial del incremento salarial y gracias a que mi marido le iba bastante bien contratamos a una chica todo el día para que se ocupase de la casa y los niños (otro día escribiré sobre el bonito mundo de “las chicas”). 

Al cabo de casi 3 años vino el pequeño, y durante la baja maternal participé en varios procesos de selección. En algunos no me contrataron por estar de baja, seguramente porque necesitaban un gran compromiso y con tres niños no les pareció el perfil adecuado… En uno no acepté yo, porque ya empezaba a dudar si iba a poder seguir el mismo ritmo de trabajo con 3 criaturas. Pero cuando el niño tenía pocos meses volvieron a llamarme, y como más o menos nos apañábamos, esta vez sí acepté. Y otra vez tuve claro que no podía reducirme la jornada recién contratada. Seguimos apañándonos, eso sí, pasando por un periplo de chicas que se iban yendo a sus países de un día para otro. 

Al cabo de un tiempo mi marido se quedó sin trabajo así que, coincidiendo con la marcha de una canguro de hoy para mañana, él empezó a ocuparse de recoger a los niños. A los pocos meses se puso de autónomo a trabajar por su cuenta y podía gestionar su tiempo, y seguía ocupándose de los niños por la tarde. Y así pasaron 4 años. Pero, gracias a Dios, mi marido cada vez tenía más trabajo y la situación era ya insostenible. Para poder recogerles y ocuparse de ellos por la tarde, muchos días tenía que trabajar luego hasta bien entrada la noche.

Y cuando en el mes de junio a mi hijo mediano le diagnosticaron TDAH (también escribiré sobre esto) y teníamos que llevarle a reeducación un día a la semana, dedicarle más tiempo, etc., la decisión fue fácil.

El tema es que no tengo menos trabajo que antes, sino que al revés, llevo ahora algún cliente más. Así que se me hace realmente difícil cumplir mi nuevo horario. Para no sobrecargar a mis compañeras, muchos días intentó llegar antes por la mañana, apuro hasta la hora límite para ir a buscar a los niños, todos los días estoy conectada por la noche contestando y redactando e-mails… Así que más que reducción de jornada, como decía mi amiga Ana, tengo una bonita reducción de sueldo. Eso sí, ¡la alegría que me da recogerles cada día no tiene precio!

Pequeños trucos de “Mami que lo intenta”

Hoy he decidido recopilar algunos trucos (y escribir alguno nuevo) de mami estresada “que lo intenta”, y que gracias a estos pequeños truquillos, a veces “lo consigue”.

  • El primero va dedicado a mi amiga y compañera Gemma. La verdad tengo que decir que el truco no se me ocurrió a mí, me lo contó mi “friester” (contracción entre friend+sister) Silvia, que lo había aprendido en sus expediciones como cooperante en Kenia. ¿Alguna vez en verano se te ha roto la sandalia o la hawaiana y tienes que caminar o conducir y no ves la manera? Seguro que llevas encima una o varias gomas de pelo, pues sujétala a la suela a tu pie pasando alrededor de toda la sandalia la (o las) gomas. No queda muy bonito, pero es útil para poder llegar a tu destino.
  • Consejo para ver la cocina siempre recogida: si algún día tienes que salir y no te da tiempo a fregar los platos, es lo peor que la cocina se vea sin recoger. Para evitarlo, apila ordenadamente todo lo que esté por fregar dentro del fregadero (si antes lo aclaras con agua mucho mejor) y pon encima, a modo de tapa, una bandeja grande, con la parte decorada hacia arriba (también existen para este uso tapas de fregadero de madera o de plástico). ¡Se verá la cocina recogida aunque esté todo por fregar 😜!

  • Otro tip, más que de limpieza, de mantenimiento. Sabéis que suelo dedicar un máximo de un cuarto de hora a una tarea del hogar. Alguien me preguntaba una vez que cómo puedo limpiar un baño en menos de un cuarto de hora. Y la respuesta es porque parto de un baño no muy sucio. El secreto es ir manteniendo. ¿Y cómo? Pues yo soy fan de las bayetas de microfibra. Siempre tengo una para cada ocasión: en cada baño para repasar el lavabo a diario, otra para el mármol de la cocina, otras dos para cristales (una para pasar húmeda sobre el cristal y otra seca para secar), otra bayeta para el polvo… Y como son de colores, las tengo bien identificadas. ¡Un color para cada cosa!
  • Al truco de las bayetas, le sumó el del agua clara… Con las bayetas de microfibra solamente uso agua cristalina. Más ecológico y mi teoría es que más limpio (no quedan rastros de producto). Y los productos de limpieza los reservamos para el día de “fer dissabte” (día dedicado a la limpieza más a fondo).
  • Truco para “cargar” el lavaplatos. Como algunos ya “me habréis leído”, odio vaciar el lavaplatos, y parece ser que no soy la única… Aquí va un truquillo para que esta labor sea lo menos pesada… Y es colocarlo todo para lavar de manera ordenada, de modo que cuando tengas que vaciarlo puedas coger todos los platos de un tipo de una vez, todos los vasos iguales de otra, las tazas, etc. Esto incluso con los cubiertos. Coloca en el cestillo cada tipo de cubierto en un compartimento, eso sí, ¡vigilando que no se acoplen! Y lo de la colocación de los cubiertos es aún más importante si en lugar de cestillo tienes bandeja.
  • Otro de lavaplatos: Si te das cuenta que te has quedado sin jabón de lavaplatos y te es imposible conseguir, ni se te ocurra usar jabón de lavavajillas tipo Mistol o Fairy (a no ser que quieras que tu cocina se convierta en la fiesta de la espuma!!!). En cambio sí puedes usar jabón de lavar la ropa, idealmente en polvo, pastillas o monodosis (líquido o gel tb funciona, pero sin pasarse). Consejo, vigila que el lavaplatos sí tenga abrillantador y sal suficiente.
  • Fregar ollas y cazuelas: Cuando una salsa se os agarre al fondo de la olla y esta se presente imposible de fregar… ¿Cómo hacer para que reluzca como nueva en unos minutos? Fácil, aclara la olla, añade unos 3 o 4 dedos de agua, echa un buen chorro de vinagre de vino (del básico, nada de balsámico) y un par de gotitas de lavavajillas y ponlo a hervir unos minutos. Déjalo enfriar un poco y saldrá a la luz si apenas frotar. Exactamente lo mismo cuando hacéis paella y quedan restos del “agarraet ” en el fondo de la paella. ¡Veréis, reluciente y brillante, casi como nueva!
  • El cesto de la ropa sucia: en casa tenemos dos, uno negro y otro amarillo clarito. En el negro cada uno pone su ropa oscura por lavar y en el amarillo la ropa blanca o clara. Al principio ni los niños ni mi marido tenían claro lo que era claro y lo que era oscuro, pero a base de preguntar y de yo responder ahora lo hacen bastante bien. Y así yo no tengo que andar clasificando y separando la ropa antes de la colada.

  • Tip sobre tender la colada: Cuando tengo que tender ropa a la vista, ya sea dentro de casa, o en un balcón o terraza que se ve desde dentro de casa o desde la calle, o en un jardín… Siempre pongo en el medio la ropa interior y calcetines y en la parte exterior el resto de ropa para “nuestras intimidades” queden ocultas. Así, ni los vecinos ni las visitas saben si soy más de tanga o de braga-faja, o si mi marido es de slip o de bóxer!
  • Y para acabar uno de barrer. Cuando se os rompan medias o calcetines de media, no los tiréis. Si a la escoba le ponéis una media de modo que quede como una mopa, cuando la pases atraparás todo el polvo, pelos y pelusas muy fácilmente. El truco funciona mejor en suelos de madera y sobre todo cuando la escoba es de plástico, y así conduce electricidad y hace que la electricidad estática de la media absorba toda la suciedad del suelo.


Bueno, no espero que estos trucos os salven la vida, pero si al menos os ayudan a hacer las tareas del hogar más llevaderas, me conformo. ¡Ya me contaréis! Ah, sí y si tenéis trucos mágicos que te salvan la vida o que al menos te la facilitan, no os cortéis! Compartidlos!

¡Felicidades!

Tengo muchos temas pendientes sobre los que escribir: juegos a más allá de las pantallas, el papel de los hermanos, TDAH, como sobrevivir a una sociedad pensada para familias de 4, la falacia de la reducción de jornada, etc. Se están cocinando… Prometo ir publicando. ¡Y pronto!

Pero hoy quiero contaros algo que me ha impresionado mucho y muy gratamente. He leído la noticia acerca de un grupo de adolescentes, alumnas de un “colegio bien”de Sant Cugat que, con motivo del día del cáncer de mama, se han cortado la melena para donarla con el fin de confeccionar pelucas. En total se han donado/cortado 103 melenas.

Tengo hijos de esas edades, es cierto que son varones, y veo que TODAS sus amigas  se dedican a lucir sus cuidadísimas melenas en Instagram. Parece que su único objetivo es exhibirse para conseguir muchos “likes” y alimentar su autoestima (en nuestra época se llamaba Ego). La cultura del postureo. Su pelo largo y cuidado es su bien más preciado. Por tanto, el gesto de solidaridad, generosidad y altruismo demostrado por estas adolescentes me parece aún de un valor más inmenso. ¡Un gesto muy grande en las manos y en el corazón de cada una de estas chicas!

Me gustaría felicitarlas a todas y cada una de ellas, así como a esos padres y maestros que han sabido educarlas en estos valores, que a veces me parecen casi extintos en una parte de nuestra sociedad. ¡FELICIDADES!


Os dejo el link al post en el blog del colegio por si queréis leer la noticia completa (en catalán):

http://www.institucio.org/lavall/alumnes/38965-adolescents-pero-solidaries

El Oro Verde 

Pues sí, después de tantos días sin escribir, el tema hoy va del aceite de oliva. Existen alimentos que además de aportarnos nutrientes, tienen además la capacidad de mejorar nuestra salud y prevenir las enfermedades; son los “alimentos funcionales”… ¡y adivinad… el aceite de oliva es uno de ellos!

Pero hoy no voy a hablaros de si el aceite de oliva contiene omega 9, polifenoles y otros antioxidantes, ni de lo beneficioso que es para proteger nuestro corazón, nuestras arterias, para el anti envejecimiento de la piel, etc. Eso lo dejo a los expertos de Salud, Nutrición y Belleza. Júlia, ¡queda en tus manos!

Voy a hablaros como en mi casa se curaba todo… Recuerdo como si fuera hoy aquellos veranos eternos en Benicàssim… Que me dolía el oído de tanta piscina y playa, pues mi madre o mi abuela, mi yaya Rosa, calentaban una cucharada de aceite de oliva en el fogón (la cuchara metálica, claro), la dejaban atemperar para que no quemase, empapaban un algodón y al oído toda la noche. Y por la mañana, ¡magia! ni rastro del dolor. (Hoy en día, con tanta vitro, cuando tengo que usar este truco con mis hijos utilizó un mechero o una vela, mejor que el microondas para no pasarme calentando). Que venía con un chichón o con un moratón porque me había caído de la bicicleta y me había dado un batacazo… Un buen chorro de aceite de oliva era el mejor de los antiinflamatorios, no había ni pomadas,  ni ungüentos, ni mejor tratamiento antichichones y antimoratones.  Lo mismo con las quemaduras,  lo primero de todo me ponían un buen chorro de agua fría y después  secaban suavemente y aplicaban aceite de oliva antes de que saliera la ampolla. Cuando iba estreñida, una cucharada de aceite de oliva en ayunas era mano de santo.

Hace poco descubrí un nuevo remedio. A finales de agosto Jorge una noche se quejaba de picor en el culito… ¡malditas lombrices intestinales! Le di e tratamiento al niño, puse las sábanas, la ropa y el pijama a lavar… Y mi madre, que estaba ese día en casa, me dijo que le aplicase aceite de oliva en el culito después de limpiarle para evitarle las molestias. Así lo hice y cierto, se acabó el picor. Claro, lo que pica son los huevos,  concretamente la cubierta pegajosa que tienen para poder adherirse a la piel. ¡Al untar el aceite los huevos no pueden pegarse!

Pero además de estos remedios caseros, más bien terapéuticos, también tengo algunos trucos de belleza mágicos basados en este oro verde. Para la piel extra seca, aplico aceite de oliva. Lo mismo para los labios agrietados y para las uñas débiles. Para exfoliar la piel me hago una mascarilla de aceite de oliva, azúcar moreno y unas gotas de zumo de limón. Además, es el mejor desmaquillador de ojos y labios. También es fenomenal empapar un bastoncillo de algodón con aceite de oliva y frotarlo sobre las pestañas para que éstas se fortalezcan y se vean brillantes…

Y lo mejor de todo es que nunca falta, aceite de oliva siempre tenemos. Como veis mi casa el aceite de oliva es el remedio y el truco casero para todo. Es el gran remedio de mi yaya Rosa y de mi madre, la yaya Rosa de mis hijos. ¡Espero que algún día mis nietos hablen de los trucos y remedios caseros de su yaya Blanca!

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¡12 semanas sin rutinas!

Pues eso. Gracias a Dios ya estamos finiquitando la última y la semana próxima volvemos al colegio y a las rutinas. Prometo escribir un día un post sobre lo que pienso acerca del calendario escolar y especialmente del calendario de vacaciones, imposible conciliar cuando ellos tienen 12 semanas libres y nosotros en el mejor de los casos cuatro. Pero hoy el tema va de recetas rápidas, muy útiles en estos días en los cuales llegamos a casa más tarde de lo habitual.

Hoy los niños han estado en casa de mi hermana y mi cuñada, que muy generosamente nos ofrecen ir a su piscina estos días de calor inaguantable. A pesar de que mi intención era llegar pronto a casa, cuando están en la piscina con sus primas es casi misión imposible sacarlos del agua. Así que no lo he conseguido y he necesitado tirar de una receta rápida, pollo con crema de soja y arroz hervido. 

Muy fácil, tenía pechuga de pollo fileteada. Le he echado sal a la carne y la he pasado por la plancha. Una vez hecha, en una sartén he vertido un brick de 250 ml de crema de soja (podría ser crema de leche, pero es más pesada y menos sana), he añadido una pizca de pimienta blanca y otra de nuez moscada, bien removido y he añadido todos los filetes de pollo unos minutos para que “chuparan” bien la salsa. Et voilà! De acompañamiento ayer había dejado hecho un arroz hervido, simplemente con sal y un par de hojas de laurel (que siempre le da un toque).

Y en diez minutos, la cena lista! Y Lo mejor es que les ha encantado, han dejado los platos relucientes !

Una relación muy duradera

Os pensaréis que voy a hablaros de mi matrimonio… Pues si bien es verdad que después de más de 16 años casados y casi veinte años juntos es una relación muy duradera he de confesar que hay otra que dura aún más. Tampoco penséis que voy a hablaros de mis amigas, o de mis relaciones familiares, aunque vengan aún de más atrás.

Se trata de una relación íntima con alguien que lleva conmigo más de veinte años. Yo tendría unos 20 años cuando empezamos nuestro “romance”.

Conoce mi cuerpo a la perfección. Nota cada gramo que engordo o adelgazo. Percibe a  como envejece lentamente mi cuerpo. Sabe si me estoy cuidando la piel como debería. Si es verano o invierno por mi grado de bronceado… En el pasado, ha compartido conmigo mis noches de juerga, mis citas, mis viajes… Actualmente sabe cuando tengo una cena, cuando me voy de vacaciones, etc. Vamos, siempre ha estado compartiendo conmigo los mejores momentos!

Algunas veces le soy infiel, y aun y así, jamás me ha abandonado o me ha fallado.

Sí, lo confieso, tengo una relación con una máquina! Con mi “Silkepil”. Temo el día que me deje, porque dudo que vuelva a tener otra relación tan duradera!