Preparación al PostParto

Hoy recupero el post que escribí para la comunidad de mamás mom2mom. Espero que os guste y que os sea útil.

Desde el momento que te enteras que estás embarazada te preparas para llevar el mejor embarazo posible y para ese gran y temido momento, el parto.

Y pasa, llega el día y nace el bebé, y te lo colocas encima nada más nacer, y lo miras, lo hueles, le cuentas los deditos de los pies y de las manos, y admiras a la naturaleza por su grandeza y te emocionas, y lloras.

Luego os llevan a la habitación. Tienes un subidón de adrenalina y estás pletórica y feliz, con tu bebé, con tu pareja y rodeada de los tuyos. ¡Eres tan feliz!

Pero en medio de esa alegría, poco a poco, empiezas a darte cuenta que hay algunas cosas que le están ocurriendo a tu cuerpo y de las que apenas sabes nada.

Tienes grandes pérdidas de sangre y las comadronas y enfermeras te ponen unas compresas de algodón más grandes que las que llevaba tu abuela. Preguntas si no hay alternativas a lo que te responden que no, que de tampones y de compresas ultra finas nada de nada, así que has de usar las de algodón de las abuelas. Y preguntas a alguna amiga que ya ha dado a luz, cuánto tiempo dura esto, y te dice que unas cuatro semanas. Y te das cuenta que las reglas que no tuviste durante el embarazo se están vengando de ti y te vienen ahora todas de golpe.

Y te pones al bebé al pecho, y todos y cada uno de los que tienes alrededor te pregunta recurrentemente, ¿ya te ha subido la leche? Y tú no tienes ni idea… imaginas que sí, o que no, porque no has notado nada distinto. Tranquila, sabrás cuando te ha subido. Llegado el momento, se te ponen los pechos como dos balones de fútbol reglamentarios, a punto de reventar, y te encuentras febril y destemplada. Ah, nadie te lo dijo, es corriente que la subida de la leche provoque unas décimas de fiebre y algo de malestar.

Y el bebé empieza a mamar feliz. ¡Qué bien! Y de repente lo notas, tienes unos retortijones terribles. No es nada, sólo son los entuertos, las contracciones post-parto. Pues eso, nada grave, solamente es que tu útero quiere recolocarse y redimensionarse.

Y antes de irte a casa, pasa la enfermera jefa y te pregunta si ya has hecho de vientre. Le dices que no. ¡Claro! ¿Cómo vas a hacer fuerza con los puntos y tal y como tienes “los bajos”? Te dice que no puedes irte a casa así, y te pone un microenema y te das cuenta que algo raro te pasa. Pero tranquila, tampoco es nada grave, solamente es que tienes hemorroides, algo que hasta entonces creías que sólo les pasaba a los abuelos. Y cuando lo comentas, tu suegra, tu madre y tu prima mayor te dicen que claro, que salen debido a la presión sufrida durante el parto…, que es de lo más común. Y tú, que no sabías nada, de repente entiende el eslogan acerca de lo de sufrirlas en silencio. Y piensas, Dios mío, ¿habrá algo más?

Y os vais a casa. Y, el bebé, que en el hospital ha dormido todo el tiempo, empieza a dormir muchos ratitos durante el día y apenas nada durante la noche. Y le pones al pecho una y otra vez para que calle, y sí calla, hasta que vuelve a llorar. Son cólicos nocturnos. Sólo duran unos tres meses. O incluso algo más…

Y te empieza a doler el pecho. Y como tu madre y tu suegra no dieron el pecho no tienen idea de qué te pasa, o de si lo haces bien o mal, así que no te pueden ayudar. Alguien que te visita te habla de grietas y de mastitis. Parece que también es de lo más habitual, que es fruto de la inexperiencia y de la incorreción postural del bebé a la hora de mamar. ¡Que no sabes colocártelo, vaya!

Y eso, te enteras gracias a una de esas visitas que vienen a casa y que te dicen que no les gusta ir al hospital por no molestar esos primeros dos días, que prefieren esperar a que ya estés en casa. ¿Perdón? En el hospital no tenías que hacer nada, sólo atenderles y además estabas con un subidón que todo te parecía ideal. Y ahora estás que te arrastras, que no duermes, que te pasas el día en pijama. Y tienes que arreglarte, recoger la casa y prepararles la merienda para que vengan a conocer al bebé. Y no se van. Y tienes que dar de mamar al bebé mientras ahí siguen. Menos mal que cuando acabas te preguntan. “¿Quieres que le haga yo el eructito?” Y sonríes, al menos esta vez le regurgitará encima a otro, y tu ropa limpia recién puesta no olerá a leche agria, tu nuevo perfume desde hace unos días.

Y te empiezan a tirar los puntos de la episiotomía. ¿Ahora? Te preguntas. ¡Si hace 10 días que parí! Y alguien te lo cuenta. Claro, los puntos duelen cuando cicatrizan y están a punto de caer. Menos mal que se caen todos rápido de una vez. En un par de días tema resuelto.

Y tus problemas “de bajos” no acaban con las hemorroides y los puntos. Estornudas o toses y te das cuenta de lo que son las llamadas pequeñas pérdidas de orina. Y te vienen a la cabeza los ejercicios perineales de los que te hablaron en la preparación al parto, y que te dijeron que eran tan importantes. Hazlos. Es muy importante, también para no convertirte en una esponja y absorber un litro de agua la próxima vez que vayas a una piscina.

Y finalmente acaba la cuarentena. Vas al ginecólogo y te dice que todo está bien, que ya puedes volver a empezar, y sonríe a tu pareja mientras dice, que como mínimo podéis empezar a intentarlo. Y ves a tu pareja que se frota las manos y te guiña un ojo mientras tú piensas, como decía mi padre, “pa judías tengo el cuerpo”.

Así que yo me pregunto, por qué no existen los cursos de preparación al postparto en los que te expliquen qué va a pasarle a tu cuerpo. Y quiénes y cómo pueden ayudarte en cada caso. Yo os aconsejo leer algún libro sobre el postparto. También hacer los ejercicios perineales. Si vais a dar el pecho, preguntad a la comadrona qué hacer y con quién contactar en caso de tener problemas con la lactancia. Decid que no a las visitas en casa. Solamente los íntimos, tipo tus padres, tus suegros, tus hermanos o cuñados, y siempre y cuando vengan con unos tuppers de comida y dispuestas a poner lavadoras, recoger y ayudar. Y a tu pareja, pídele paciencia, el deseo volverá, concebiréis de nuevo (ahora en silencio, con un bebé durmiendo muy cerca), y volveréis a empezar. ¡Pero esta vez, muy preparados para el postparto!

Galletas caseras

Hace unos días celebramos la Primera Comunión de nuestro hijo pequeño Jorge. Tengo pendiente escribir un post acerca de cómo organizar una Primera Comunión sin que “se nos vaya la pinza” con la celebración, como publicaba hace poco el juez Emilio Calatayud.

Que a qué viene esto, os preguntaréis viendo que se va el tema del título del post. Pues bueno, como detalle dimos unas galletas de mantequilla decoradas con fondant, a modo de recordatorios, que nos hizo mi amiga Neus. Ya nos hizo las de Fran y las de Alejandro, pero cada vez nos hemos superado.

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El tema es que nos habíamos guardado unas cuantas para aquellos compromisos que pudiesen surgir, pero en menos de una semana nos las hemos comido todas y no hemos dejado apenas ninguna. La verdad, ¡imposible resistirse! ¡Nos encantan!

Así que viendo el éxito he decidido recuperar las notas de un taller de decoración de galletas que hice hace mucho tiempo, y en menos de media hora las tenía listas. Adjunto prueba gráfica, y abajo la receta.  ¡Espero que os gusten tanto como a nosotros!

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Ingredientes:

500 g de harina / 250 g de mantequilla a temperatura ambiente / 125 g de azúcar glas  (comprado) / 75 ml de leche / una pizca de esencia de vainilla

Preparación:

Amasar los ingredientes. Cuando tengas una masa uniforme, haz una bola y extiendela con un rodillo (para que no se pegue al banco, pon harina o azúcar glas). Con cortadores de galletas corta toda la masa que puedas en las formas deseadas, y ves colocándolas en una bandeja de horno fría, forrada con papel vegetal. Puedes volver a hacer una bola con la masa sobrante y repetir, en total, un máximo de tres veces. Luego déjalas enfriar en la nevera durante un par de horas.

Precalentar el horno a 160 grados, y transcurrido el tiempo, hornearlas durante 10-15 minutos.

Luego, sacarlas del horno y dejarlas reposar y enfriar.

Para decorar, usar fondant comprado. Yo lo compro blanco, y con colorante alimentario en gel le doy el color que quiero cada vez. Hay que trabajarlo con las manos y luego amasarlo con un rodillo y usar el mismo cortador que para las galletas. Una vez estén frías las galletas, hay que pegarles el fondant con cola alimentaria. Se puede hacer algún grabado o pegar alguna florecita dulce para acabar de decorar.

La necesidad agudiza el ingenio

Vamos a imaginar… Te trasladas a un país extranjero por motivos laborales y tu pareja esta fuera, trabajando en otro país diferente. Tienes dos niños pequeños. Estás tú sola para ocuparte de ellos. No tienes soporte familiar del tipo abuel@s, tíasabuel@s, vecin@s, etc. para ayudarte. Tienes dificultades para encontrar canguro en un país que no es el tuyo. Si ser mami que lo intenta es difícil, serlo en un país extranjero sin conocer a nadie y sin tener soporte familiar lo es mucho más.

Pues esto es es lo que le pasó a la creadora de Mom2Mom.cat, que después de vivir esa difícil situación tuvo la idea de generar una plataforma tecnológica que relacionase madres necesitadas en dejar a sus hijos durante unas horas con otras madres disponibles y dispuestas a cuidarlos. Y así nació esta plataforma en forma de una sencilla APP, que, de forma geolocalizada, pone en contacto a madres interesadas en cuidar a niños por unas horas a cambio de que otras madres se ocupen de los suyos en otro momento, o a cambio de una remuneración.

Os invito a que la conozcáis y os unáis a la comunidad por si un día tenéis la necesidad de encontrar una buena canguro para vuestros peques. Porque, ¿quién mejor que otra madre para cuidar a tus hijos como tú?

No caigáis en la tentación… (a no ser que realmente queráis caer)

Es habitual en las parejas que cuando llevan un tiempo viviendo juntos decidan tener un hij@. Y si Dios quiere, como decía mi abuela, lo tienen. Lo típico es que a los dos o tres años tengan otro, y en algunos casos, aunque esos locos son los menos, en el mismo periodo de tiempo tienen un tercero.

Esa época es muy dura. No te han enseñado a ser padre así que lo haces lo mejor que puedes. Los abuelos, tíos, etc. opinan (si creen que lo haces mal, lo que suele ser habitual). Tú te das cuenta que tus hijos también se portan mal en público (tú, que cuando no tenías hijos y veías esas escenitas que montaban los niños pensabas para tus adentros que eso a ti no te iba a pasar), se pelean, no paran… Te agotan. Eres el sargento de hierro y descubres un”yo” de ti mismo que a veces hasta te da miedo.

La logística es casi imposible: uno al cole, el otro a la guarde. Uno hace fútbol como actividad extraescolar, el otro judo, la otra danza… Y los padres de aquí para allá todo el día corriendo. A veces os preguntáis el por qué os habéis complicado tanto la vida.
Pero cuando son algo más mayores se empieza a ver todo más claro. Primero ya van todos al mismo centro educativo, luego Ya pueden empezar a ir solos al cole, a las extraescolares. Te ayudan en casa. Pueden hacer pequeños recados… Vamos, que empezáis a ver La Luz al final del túnel, y entonces no es poco habitual que los padres caigan en la tentación. Llevan años suplicando. Hasta ahora os parecía una locura. Pero creéis que sí son mayores hasta les vaya bien tener una responsabilidad…

Y LLEGA EL NUEVO MIEMBRO A LA FAMILIA: EL PERRO

Es monísimo, cariñosísimo, para él eres Dios… Y al principio, los niños encantados. Se pelean por sacarlo, por darle de comer, por bañarlo… pero poco a poco, con el paso del tiempo ese entusiasmo se va diluyendo. Y los niños se tornan adolescentes. Y tienen que estudiar, salir… y cada vez “pueden” sacarle menos. Y ahora entran a las 8:00 y las mañanas van “apretadísimas”, y al estrés hay que sumarle que hay que bajar al perro… Por no hablar de que por limpio que sea, el perro ensucia.

Y os veis, tú y tu pareja haciendo turnos para bajarlo, darle de comer, bañarlo o llevarlo al veterinario. Tenéis que barrer o aspirar cada día esas peloteas de pelo que aparecen por el suelo. Y llegan las vacaciones y no podéis llevarlo. Y un día que vais de excursión lo dejáis en casa y tenéis que volver pronto para sacarlo y darle de comer… Así que no sabes cómo, pero cuando la vida parecía que empezaba a ser más fácil, tú y tu pareja, ¡os la habéis vuelto a complicar!

Petra divirtiéndose con el relleno de su camita

Cocina de aprovechamiento 

Será porque llevo sangre valenciana y ya que la paella es un gran ejemplo de ello (surgió en las zonas rurales de Valencia entre los siglos XV y XVI, por la necesidad de los campesinos y pastores de una comida fácil de preparar con los ingredientes que tenían a mano en el campo) soy fan de la cocina de aprovechamiento. Me encanta reciclar restos de comida para hacer nuevos platos. También, comprar un pollo y hacer: con los muslos y contramuslos (más medio conejo, verduras y hortalizas, arroz y especias), una paellita; con la carcasa y las alas (más unas verduritas como puerro, apio, patata, zanahoria…) un caldito; las pechugas fileteadas a la plancha, y con los restos del caldo, crema de verduras y croquetas.

 Sabiéndolo, mi ex-compañera de trabajo y amiga Silvia, , un día me pasó una receta de Pan integral de Plátano y me dijo, “nunca más volverás a tirar plátanos maduros”. Totalmente cierto. Nunca más los he tirado. Incluso, en mi antigua oficina disponíamos de fruta. Cuando a veces se atrasaban los plátanos y se ponían negros me los llevaba a casa y al día siguiente volvían en formato pastel. Porque aunque la receta lo titule pan, es más bien un bizcocho.

Ayer mi cuñado vino a casa y me dijo, “se te están estropeando estos plátanos”, a lo que le contesté, “no te preocupes, mañana hago el pan de plátano”.
Bueno, aquí os dejo la receta (la original, aquí, es para Thermomix; abajo os la dejo adaptada para quien no tenga la máquina) y una imagen de cómo han quedado (he hecho dos, uno para nosotros y otro para mi cuñado). ¡La pena es que las nuevas tecnologías no permitan aún compartir los aromas! ¡Huele, mmmmm!

Pan Integral de Plátano

Ingredientes: (para 12 raciones)

– 85 gr. de mantequilla a temperatura ambiente

– 200 gr. de azúcar moreno

– 2 huevos

– 60 gr. de leche

– 3 plátano maduros (300-330 gr.)

– 240 gr. de harina integral

– 1 cucharadita de bicarbonato

– ½ cucharadita de sal

– 40-50 gr. de nueces troceadas o 25 gr. de nueces troceadas y 25 gr. de uvas pasas

 
Preparación:

Precalentamos el horno a 180º y forramos un molde con papel de hornear (o lo engrasamos con un poco de mantequilla).

Con un procesador de alimentos o unas varillas eléctricas mezclamos bien la mantequilla, el azúcar y los huevos.

Añadimos la leche y los plátanos aplastados (con un tenedor) y mezclamos bien.

Incorporamos la harina integral, el bicarbonato, la sal y las nueces (o nueces y uvas pasas). Mezclamos durante unos segundos, hasta que quede todo bien integrado.

Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante 45-50 minutos, a 180º (antes de sacarlo, pinchamos con un palillo y cuando salga limpio es que ya está hecho).

Sacamos del horno, dejamos templar y desmoldamos sobre una rejilla.

Trucos y más trucos

Hoy vuelvo con un post de trucos del tipo “mami maruja”, que a pesar de que no parezca de los temas más interesantes, suelen ser de los que más triunfan. 

Algunos de ellos son propios, y algunos otros los que vosotr@s me habéis ido contando. Ahí van:

– Cuando la sanwichera o la plancha en la que los haces empieza a envejecer, los sandwiches (bikinis en Barcelona, aquí os dejo el link del porqué se llaman así aquí) empiezan a pegarse. Para solucionalo puedes poner papel de horno a cada lado del pan de molde y así no se pegará. ¡Fácil!

– Si te gusta tomar café con hielo y que no se agüe, en lugar de cubitos de hielo puedes preparar cubitos de café (mejor si es descafeinado por no doblar la dosis de cafeína). También puedes congelar cubitos de caldo para poder añadirlos a la sopa recién hecha cuando está demasiado caliente. Pero sin duda el mejor truco en esta línea, que no es mío sino de mi amiga del colegio Cintia, es congelar cubitos de cerveza por si algún día no tienes cerveza fresca. ¡En un momento fresquita sin aguarla!

– Otro truco marujil súper útil que me contó en su día mi excompi Tania… Cuando vayas a freír un huevo, para evitar que mientras lo fríes salte el aceite y se ponga toda la encimera perdida, añade una pizca de harina al aceite y de ese modo no saltará.

– Para las manchas de sangre, agua oxigenada. Probad y veréis… ¡Es magia!

– Para las manchas de vino tinto, si la mancha es reciente, añade vino blanco, y éste diluirá la mancha del tinto. Si la mancha está ya seca, échale gaseosa. ¡Esta mezcla de ‘tinto de verano’ sobre el mantel es milagrosa!

– Frota un cubito de hielo para quitar el chicle pegado en la ropa.

– Si de repente te das cuenta que un niño necesitaba la equipación deportiva o cualquier otra ropa y no te acordaste de lavarla a tiempo y está mojada, métela en la secadora con algunas toallas secas. Las toallas absorberán el exceso de humedad y acortarás el ciclo de secado.

– Para abrillantar los grifos cromados nada mejor que el papel de horno, ¡probad y me contáis!

– Para lavar un edredón y que el relleno no se apelmace, mete unas cuantas pelotas de tenis en lavadora y si luego vas a meterlo en la secadora, lo mismo, mete allí también las pelotas.

– Si tienes secadora de condensación, al acabar el ciclo no tires el agua, la puedes vaciar en el cubo de la fregona para fregar el suelo, o usarla para la plancha, o para poner en remojo cazuelas y sartenes…

– El último, que me contó mi compañera Pili el otro día que había traído un pastel a la ofi. Cuando vayas a usar aceite para el bizcocho, caliéntalo previamente en la sartén como si fueses a freir algo en él. De ese modo no tendrá gusto a aceite crudo.

Espero que os gusten, y sobre todo que os sean útiles. Y ya sabéis si tenéis trucos para compartid, ¡contadme y para el próximo post!

¡Feliz Día Internacional de la Mujer!

Hoy, 8 de marzo de 2017, he celebrado el Día Internacional de la Mujer a lo grande…

  • 6:30 – Suena el despertador. Me doy la vuelta en la cama y espero a la siguiente alarma
  • 6:45 – Está vez sí, toca levantarse, ducharse,  vestirse. A desayunar rápido antes de que se levanten ellos
  • 7:00 – Hay que despertar a los chicos. Entonces vienen los 40 minutos diarios “de deporte”, corriendo de aquí a allá. Intenta que se levante uno; mételo, literalmente, en la ducha; saca la ropa a uno, al otro y al de más allá; vigila que se vistan, que desayunen…
  • 7:40 – Salimos corriendo hacia el coche para llegar al cole antes d elas 8:00
  • 7:55 – Misión conseguida! Hemos llegado a tiempo
  • 8:15 – Ya de vuelta en casa aparcando el coche 
  • 8:20 – Recojo a mi compañera Estrella. Hoy tenemos lo que en nuestro argot llamamos una acción especial. En el periódico gratuito 20 Minutos tenemos publicidad de nuestro cliente caramelos Skittles en la Portada y en la Contraportada, y en Barcelona y Madrid se reparten muestras del producto. Lo especial del tema es que 40 de estos repartidores han “contraído” la #FiebreSkittles y tienen que llevar los caramelos pegados en la cara como en el anuncio
  • 8:30 – Nos encontramos con Ana, la chica de 20 Minutos, delante del punto que hay delante de “casa del cliente”. ¡Ha quedado genial! 
  • 8:45 – Nos vamos las tres a controlar tres puntos más. La gente se aglomera para coger las muestras, y el periódico. ¡La acción es un éxito!
  • 9:15 – Nos tomamos un café las tres y charlamos sobre la acción y compartimos algunas fotos
  •  10:00 – Tenemos que volver al punto inicial porque tenemos una reunión con otro chico del mismo cliente que lleva otras marcas: César y Pedigree
  • 11:30 – Acaba la reunión. Ha ido muy bien. El chico es muy agradable. Es Portugués y lleva sólo unos meses aquí. Hoy la reunión ha sido ya 100% en castellano. ¡Bravo!
  • 11:40 – De vuelta en la ofi y lo de siempre: mails, más mail y algún otro más… Preparo un sumario para hacer una reunión de estatus con el equipo
  • 13:00 – Reunión interna con el equipo para revisar todo lo que tenemos en marcha, temas pendientes…
  • 14:00 – Corro hacia casa. Hoy Narci (la chica que me ayuda en casa 1 día a la semana… Narci está con nosotros de toda la vida, es una más de casa) no ha podido venir. Había dejado la lavadora y la secadora en marcha, programadas para que acabasen a la hora que ella llega. Recojo la ropa. Recojo la casa. Hago las camas. Pongo todo en la lavaplatos. Como unas sobras que había en la nevera en 10 minutos y vuelvo a la ofi
  • 15:00 – Sigo trabajando un rato
  • 16:00 – Me reúno con Marta, la Directora de mi equipo. Repasamos un montón de cuestiones
  • 16:15 – Veo algunos temas pendientes con las chicas, Estrella y Montse
  • 17:35 – Salgo corriendo a buscar a Jorge… corro porque tarde ya que sale a las 17:45
  • 17:55 – Le recojo. Le llevó a casa de mis suegros para que se vaya a casa con mi cuñada Marta y mis sobris Rocío y Elena. Allí recojo a Alejandro para llevarle a Sant Pau a su sesión semanal con la logopeda
  • 18:30 – Aprovecho para ir a comprar fruta y verdura mientras Alejandro está allí. ¡Qué barato es este barrio comparado con el mío! Debería buscar una carnicería, pescadería… 
  • 19:15 – Le recojo y vamos a sacar dinero para pagar el Parking. Con tanto taxi hoy no me queda “cash”
  • 20:30… Sí, 20:30, una hora más tarde, llegamos a casa. Preparo la cena para todos. Crema de verduras (calabacín, puerro, zanahoria y patata), huevo/tortilla al gusto, y ensalada de tomate. Aprovechó el tiempo y a la vez pongo a hacer unas lentejas para mañana
  • 21:00 – No pongo la mesa para los niños, le toca a Alejandro pero está en la ducha. La pone Fran padre. ¡Claro, hoy es mi día!
  • 21:30 – Sirvo la cena para Fran padre y para mí en el salón. Cenamos
  • 22:00 – Aún no he acabado y Jorge aparece llorando. No puede dormir. Le pica la cabeza. ¡Ohhhh no! ¡Piojos a la vista! Al baño… Le miro bien, le paso la liendrera… no se ven. Pero veo que tiene el pelo sucísimo. Como si no lo hubiese aclarado bien. Le meto en la ducha y le lavo el pelo. Vuelvo a pasar la liendrera. No veo nada. Le secó el pelo con mi secador súper potente a máxima temperatura. Los piojos no aguantan tanto calor, así que en el hipotético caso que hubiese alguno… ¡muerte! Si fuese niña, le habría planchado el pelo. ¡Ese truco no falla!
  • 22:45 – Le llevo a la cama. Les achucho a todos. Bueno, menos a Fran JR, que ya no se deja… les apago La Luz
  • 23:00 – ¡Por fin! Me siento y me relajo en el sofá. ¡Vaya! Cuanto jaleo en la calle y en la escalera. Es el Barça, que increíblemente ha remontado en el partido de vuelta de la Champions. 6-1. ¡A felicitar a los culés!
  • 23:45 – Veo que tengo el blog un poco muerto… Así que decido escribir este post. ¡Menos mal que escribir me relaja! Paralelamente voy leyendo y escribiendo Whatsapp… También miro mis perfiles en Redes Sociales. Incluso hago algún post y tweet
  • 24:20 – ¡Listo para publicar! Ya me puedo ir a la cama… ¡Oh, no! Lo olvidaba… ¡He de bajar a Petra, aún!

¡Espero que todas hayáis tenido un día tan feliz y maravilloso como el mío! Sí, de verdad, estresante lo ha sido mucho, pero lo cierto es que no puedo quejarme. Todo salió maravillosamente. ¡Hoy para mí ha sido un gran día internacional de la mujer!

San Valentín 

Los catalanes no celebramos San Valentín, tenemos nuestro propio patrón de los enamorados, Sant Jordi, y ese día nos regalamos libros y rosas… mucho más bonito, más cultural, etc. San Valentín nos parece una americanada muy cursi y hasta un poco horterilla. 
Pero cuando llegas a casa y miras a tu marido, que lleva contigo más de 20 años, y le dices bromeando “sabes que es San Valentín?, qué me vas a regalar?” y te sorprende diciendo: “pues hablando de ello…” y abre el maletín y te saca un regalazo, te quedas a cuadros y no puedes dejar de pensar “Viva el amor, viva Sant Jordi y viva San Valentín”!

Pon un manitas en tu vida

Estamos en una época donde la obsolescencia programada está a la orden del día y tenemos una cultura de las cosas basada en el “usar y tirar”.

De ese modo hace 6 años, cuando se me rompió la lavadora de una buena marca después de 10 años de uso, me recomendaron cambiarla, porque sino me iba a costar casi igual la reparación que una nueva.

Compré una de oferta de una marca del mismo grupo, pero de gama aún superior. A los tres años, de tanto uso como le damos en casa, se rompió la maneta de apertura de la puerta (de plástico, claro). Vino el técnico y cambió la puerta entera. La broma costó unos 140€.

La semana pasada, tras otros tres años de uso intenso, volvió a romperse la maneta de plástico para abrir el portón. Tenía ganas de tirar la lavadora y comprar una nueva! Porque pensé ahora otros 140€, y de aquí tres años, otros tantos… prefiero comprarme una barata y se acabó.

Pero, bendito internet, se me ocurrió buscar “maneta de puerta de lavadora” y encontré muchas empresas de repuestos que las vendían. Sólo tuve que buscar la referencia del modelo, ‘et voilà’. Por menos de 25€ y en 24 horas la tuve en casa, y mi súper manitas particular me la cambió en un periquete!

Haciendo escudella

Hoy vuelvo con una receta. La verdad es que no es de las rápidas, pero sí cunde mucho y el caldo extra congelado es muy socorrido.

Ahí va la receta…

Ingredientes:

100 g de alubias blancas ya cocidas

100 g de garbanzos ya cocidos
100 g de fideos gruesitos

70 g de arroz

2 patatas

2 zanahorias

1/4 col

1 rama de apio

1 puerro

1 nabo 

1 chirivía

1 hueso de jamón

1 hueso salado de cerdo (hace el caldo blanco)

2 huesos de ternera 

1 trozo de panceta de cerdo

1/4 de pollo o gallina

1 butifarra blanca

1 butifarra negra

1 hueso de espinazo de cerdo

200 g de carne de ternera picada

1 huevo

2 dientes de ajo
Perejil picado

Pan rallado

Harina

Sal

Elaboración:

Para hacer las pelotas, en un bol pon la carne picada con la sal, el huevo, el ajo, y el perejil picado, mézclalo bien y dale forma de pelotas, (tipo albóndigas) pásalas por pan rallado y harina y resérvalas

Pon una olla grande con abundante agua, un poco de sal, los huesos, el pollo o gallina y las butifarras, déjalo cocer a fuego medio unos 45 minutos, incorpora las verduras, pasado unos minutos, añade las “pilotes” (albóndigas). Cuando esté todo cocido apaga el fuego.

Cuela el caldo, pásalo a otra cazuela y ponla al fuego. En este caldo cuece el arroz y, a media cocción, añade los fideos, los garbanzos y las alubias ya cocidas, y añade trocitos de col cortadita, de patata, zanahoria, trocitos de las dos butifarras, la pelota y ternera y pollo desmenuzado. Para chuparse los dedos!

Y con las verduras que os sobren puré para otro día. Y el caldo sobrante lo congeláis y para otra cena.